Setenta años sin la voz del viento del pueblo

Setenta años sin la voz del viento del pueblo 5

Ayer se cumplieron 70 años de la muerte de Miguel Hernández, considerado por muchos como uno de los grandes poetas del pueblo. Nació el 30 de octubre de 1910 en Orihuela, hijo de una familia dedicada al pastoreo. Fue por eso que a la edad de quince años su padre decidió que siguiese el oficio familiar y lo retirase de la escuela. Durante sus largos días como pastor, Miguel Hernández lee todo aquello que cae en sus manos y comienza a escribir sus primeros poemas.

A pesar de que años después retomó estudios de Literatura y Derecho, lo cierto es que fue un gran autodidacta en lo que a la literatura se refiere. Y gracias a sus inquietudes literarias llegó a componer algunos de los mejores poemas de la literatura española. Comprometido con la sociedad y soldado del bando republicano, en sus versos se mezcla una fuerte denuncia social con la sensibilidad de un esposo y padre.

A pesar de su prematura muerte, a los 31 años, el poeta tuvo tiempo para escribir libros tan destacados como El rayo que no cesa, Viento del pueblo, El labrador de más aire o Teatro en guerra. Este poeta ha logrado transmitirnos las penurias por las que pasó una sociedad que vivió una guerra y una postguerra llena de penurias. Sin embargo, esta tristeza y desesperanza le valió para escribir algunos de los poemas más bellos que tenemos en nuestra literatura, como por ejemplo, las Nanas de la Cebolla.

Este bello poema, musicado años después por Alberto Cortes e interpretado por Joan Manuel Serrat, surgió cuando su mujer, Josefina, le escribió una carta a la cárcel contándole que no tenían apenas dinero para comer. El único alimento que podían permitirse esos días era cebolla con algún que otro mendrugo de pan. El poeta contestó días después con esta composición, llena de melancolía y tristeza, pero aderezada con un toque casi alegre.

Hoy, setenta años después de su muerte en la cárcel, sus poemas siguen conmoviendo a generaciones enteras por su delicadeza y su sensibilidad. Un poeta que supo captar, como nadie, el viento del pueblo.

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