En el marco de la Semana Mundial de la Salud Mental Materna, un creciente grupo de especialistas resalta la necesidad de contemplar los cambios físicos que experimenta el cuerpo de las mujeres tras el embarazo y el parto, y su impacto en el bienestar emocional. El cirujano plástico Marco Romeo y el psicólogo Andrés Montero se han unido a este llamado de atención sobre una realidad muchas veces ignorada.
Marco Romeo, experto en cirugía postparto y conocido por procedimientos como el Mommy Makeover, destaca la poca atención que recibe el impacto físico post-gestacional. «En ocasiones, se intenta explicar todo desde lo psicológico, ignorando la evidente realidad física: muchas mujeres dejan de reconocerse en el espejo», afirma Romeo, enfatizando que la alteración del aspecto físico puede significar mucho más que una simple cuestión estética.
Su perspectiva resuena con la de Andrés Montero, psicólogo especializado en ansiedad, autoestima y depresión, quien indica que la maternidad es una etapa demandante, emocionalmente intensa y que puede no ser experimentada con la felicidad típica que se espera. «La realidad es que para muchas mujeres, la maternidad conlleva una carga emocional significativa», comenta Montero, subrayando la diversidad de experiencias maternas.
El concepto del Mommy Makeover abarca un conjunto de procedimientos destinados a restaurar la armonía corporal después de la maternidad, centrándose en áreas como el abdomen y el pecho, afectadas comúnmente por embarazos y lactancias. Romeo explica que tales transformaciones estructurales pueden no ser revertidas únicamente con ejercicio y dieta, lo que lleva a algunas mujeres a buscar soluciones más directas.
No obstante, tanto Romeo como Montero advierten sobre el riesgo de abordajes reduccionistas que consideren exclusivamente un aspecto del problema, reduciendo una complejidad biopsicosocial a un único factor. Romeo sugiere que, si el problema es físico, una intervención quirúrgica puede ser beneficiosa, pero no resolverá malestares de otras índoles.
Desde la psicología, Montero resalta la importancia de identificar correctamente la raíz del malestar, diferenciando entre alteraciones transitorias como el baby blues y depresiones posparto que precisan de asistencia profesional. Asimismo, menciona el número significativo de mujeres que experimentan ansiedad o depresión durante o después del embarazo, muchas sin ser detectadas a tiempo.
Ambos expertos concuerdan en que se debe estudiar cada caso individualmente, sin apresuramientos ni simplificaciones. «El error es intentar resolver todo rápidamente sin comprender plenamente lo que está sucediendo», concluye Romeo.
La Semana Mundial de la Salud Mental Materna se erige como una plataforma para visibilizar y abordar esta compleja realidad, abogando por una comprensión que integre las vertientes física y emocional del posparto. Comprender antes de actuar se convierte en el primer paso hacia soluciones eficazmente personalizadas.

