En 2024, el transporte ferroviario en la Unión Europea (UE) alcanzó cifras impresionantes: se realizaron 8,7 mil millones de viajes en tren, lo que se traduce en un total de 444,5 mil millones de kilómetros recorridos por pasajeros. Este incremento en el uso del tren refleja no solo una preferencia por este medio de transporte, sino también un avance hacia opciones más sostenibles de movilidad.
Entre los países impulsadores de este crecimiento, Alemania y Francia destacan como los principales contribuyentes al rendimiento del transporte ferroviario de pasajeros. Alemania lidera con 109,1 mil millones de kilómetros recorridos, seguida de cerca por Francia, con 107,3 mil millones de kilómetros. Italia ocupa el tercer lugar con una cifra significativa de 55,9 mil millones de kilómetros. Estos datos subrayan la importancia del tren en la conectividad y el transporte en estos grandes países.
Sin embargo, no todos los Estados miembros de la UE muestran el mismo nivel de actividad ferroviaria. Seis países reportaron cifras por debajo de 1 mil millones de kilómetros en 2024. Entre ellos se encuentran Lituania y Estonia, con 0,4 mil millones de kilómetros cada uno, y Luxemburgo, que alcanza 0,6 mil millones. Asimismo, Latvia y Grecia registraron 0,7 mil millones de kilómetros, y Eslovenia, con 0,9 mil millones, también se posiciona en este grupo.
Cuando se analiza el transporte ferroviario en términos de población, los resultados varían notablemente. Luxemburgo lidera con una impresionante tasa de 46,2 pasajeros por cada habitante, seguido de Austria con 35,6 y Dinamarca con 35,2. Por otro lado, los índices más bajos se registran en Grecia, con 1,4, Lituania, con 1,8, y Bulgaria, que llega a 3,3. Estos datos indican no solo variaciones en la accesibilidad y el uso del tren, sino también en las preferencias culturales y las políticas de transporte de cada país.
El panorama del transporte ferroviario europeo se presenta, por tanto, como un reflejo de las tendencias en movilidad, sostenibilidad y desarrollo urbano en la región, marcando un camino para futuras inversiones y políticas de transporte que fomenten aún más el uso de trenes como una alternativa viable y ecológica.


