Ficha técnica:

 Nombre de la fotografía: “Fading awai” (Último suspiro). En España también conocida como “Los últimos instantes”.
 Autor: Henry Peach Robinson.
 Nacionalidad: Gran Bretaña.
 Año: 1858
 Técnica: Colodión sobre vidrio.
 Tipo: Blanco y negro con virado en sepia.

Últimos instantes

Sobre el momento y el movimiento:
 
Nos encontramos en época victoriana, momento de inestabilidad para el pueblo, para la burguesía y para los cargos de poder. En diecisiete años hubo siete gobiernos distintos y, por lo tanto, un ambiente bastante hostil que generaba desconfianza. La sociedad estaba anclada en valores como el trabajo duro, la competitividad y la sumisión religiosa. Las principales instituciones de la sociedad victoriana eran la familia y el hogar, con moral rígida y severa. De ahí la actitud melancólica de los genios del momento.
Aún así, estamos en tiempos de romanticismo y emotividad; los sentimientos es lo primero a resaltar en toda obra de arte, dejando a un lado cualquier planteamiento intelectual ante el acontecimiento que muestra. El contexto del momento incita a la reflexión y sensibilidad melodramática donde prima la exaltación de los sentimientos. En las artes plásticas se seguía el camino abierto por Turner y sus paisajes violentos y melancólicos y Constable engrandeciendo la naturaleza de manera inaudita, entre otros que enriquecieron el arte inglés de la época.
La fotografía, ya concretando, no era un medio bien visto en un principio ya que, según los artistas, era una técnica que tendía a la mímesis sin tener en cuenta la imaginación del que la practica; un dispositivo inerte.
Pero, poco a poco, la sociedad la fue aceptando hasta verla como un arte más. Se introdujeron técnicas como el calotipo, con un poderoso grano y un “flou” (desenfoque) que hermanaban un poco las dos artes. La utilización de la técnica del colodión, primero húmedo y más tarde seco, daba excelentes resultados de calidad fotográfica, lo que podría ocasionar reticencias con respecto al tema de el parangón de las artes, pero en este momento, los mismos artistas son los que dan a entender lo contrario. Fotógrafos que empiezan a utilizar la técnica fotográfica para “imitar” con gran perfección las técnicas pictóricas. Es el caso de fotógrafos como Julia Margaret Cameron, B. Braquehais, Oscar Gustav Rejlander, Henry Peach Robinson, Antoine-Samuel Adam-Salomon, Gustave Le Gray, Lewis Carroll, etc. En estos autores se puede apreciar una búsqueda de temas, una elección de sujetos, un trabajo en la pose, que definen un “estilo” propio (concepto clave para medir la artisticidad del trabajo pictórico), que pone en crisis el supuesto automatismo de la fotografía. La fotografía se convierte así en un vehículo de una voluntad moralizante o mística, en ocasiones. No fue hasta 1855 cuando se incluyó en las exposiciones universales en la sección de industria pero ya los fotógrafos estaban considerados artistas siempre y cuando se basasen en lo pictórico.  Robinson, el autor de la obra a analizar, habló sobre el tema con las siguientes palabras: Para que la fotografía alcance el estatus de arte, es necesario que el artista corrija de la fotografía todo aquello que no sea pictórico, para acercarla a la norma de lo bello. Cualquier artimaña, truco y conjura, de la clase que sea, está permitido al fotógrafo.

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En el segundo post analizaremos la fotografía y hablaremos del autor.