Han pasado unos días desde que terminó el Tour de Francia, pero todavía me quedan sensaciones extrañas, porque se demostró que un ciclista solo, por muy bueno que sea, necesita estar arropado por un equipo. En este caso, hablo de Alberto Contador, que demostró que no se arruga ante ninguna situación, pero le faltaron efectivos para conseguir estar más arriba, sobre todo a la hora de estar posicionado en las etapas, y en el día que atacó, porque ningún corredor hizo de puente entre él y el pelotón principal.

Estaba claro que tras la marcha de los hermanos Schleck y Cancellara el equipo se había debilitado considerablemente, pero no esperaba que fuera tanto. Hablando de los hermanos Schleck, estos ciclistas fueron para mí, la gran decepción del Tour de Francia, el miedo a atacar y el miedo que tenían a Alberto Contador impidieron conseguir el amarillo, y es que estaban obsesionado en hacer un tipo de carrera, sin pensar en lo que estaba pasando.

Sobre el ganador, Cadel Evans simplemente decir que lo veo como el más listo de la clase, porque ha ido al adefensiva todo el rato, ayudándose de ataques de los demás y su facilidad para rodar en llano, y es que el australiano con el cuento, dejaba toda la responsabilidad al Leopard, algo que no se entendía cuando sobre el papel llevaba muchas semanas siendo el favorito. Por último, el papel de ciclistas como samuel Sánchez han animado la carrera, porque han sido los que han tenido fuerzas y permisos para atacar cuando la carretera picaba hacía arriba.

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