Las patrañas de Cuatro

Voy tarde, lo sé, pero esto se me había escapado a pesar de que hace tiempo que circula y necesito opinar sobre ello. En el programa de Las mañanas de Cuatro, de Concha García Campoy, se hizo un paréntesis cinematográfico para hablar de A Serbian Film y este fue el resultado.

Yo fui el primero en calificar A Serbian Film como una película enferma por la brutalidad de su contenido, me pareció muy desagradable y no lo pasé precisamente bien. Pero gente, estamos hablando de cine. Lo que hacen esta gente es precisamente lo que tan encarnizadamente critican, una vejación voraz contra una forma de expresión que continúa con una sutil puesta en duda de la integridad del Festival de Sitges, de su público y de su director en persona.

Calificar A Serbian Film de criminal y ponerla a la altura de la pederastia quiero pensar que es fruto de que se les fue calentando la boca y ya no sabían de lo que hablaban. Recrear una escena pederasta no es hacer pederastia, no nos equivoquemos, al igual que recrear un asesinato o una violación no es ni asesinar ni violar.

A Serbian Film va mucho más allá de lo políticamente correcto, esto está claro. Podemos discutir si lo que busca esta película es el morbo por el morbo, la polémica y la violencia gratuita o entrar a valorar si es un reflejo de una sociedad maltratada que todavía sufre las secuelas de la opresión, el dominio y la violencia. Esto es un posible debate sobre el cual podríamos posicionarnos y discutir, pero lo que no se puede discutir es su condición única de obra cinematográfica. Salirse del tema no es ponerse a hablar de la piratería y la censura, salirse del tema es lo que hacen los tertulianos de Cuatro, discutiendo la condición artística y ficticia de UNA PELÍCULA y su derecho a ser distribuida, a ser disfrutada de la forma que sea o, directamente, a ser vista.

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Hablan de la polémica obra de Pasolini y la polémica que suscitó en España el pase de Saló o 120 días en Sodoma, benegloriándose de ser liberales o “pacatos”, de tener la mente abierta. Pues señores, lo de Saló no es menos grave que lo de A Serbian Film, ¿y sabéis por qué? Porque lo de A Serbian Film no es grave.

Los tertulianos de Cuatro hablan de límites y líneas rojas, se preguntan dónde deben estar. Perdonad pero en Martyrs se tortura brutalmente a una chica, se la despelleja viva en pantalla y al final se dice que la han hecho feliz. Pero esto pasó hace dos años, nadie se acuerda. La línea roja del tiempo. Tampoco parecen escandalosas a día de hoy La Naranja Mecánica, una obra de culto hoy en día, ni Funny Games, un peliculón. Nadie se acuerda de Holocausto Caníbal, Réquiem por un sueño es brillante, Reservoir Dogs da mucha risa y Kick-Ass se vende como una película infantil (y una niña de 13 años está cortando en pedazos a unos tíos siguiendo las indicaciones de su padre que, mientras tanto, se está quemando vivo). Yo no veo que diferencia hay entre estas películas y A Serbian Film, salvo que A Serbian Film está estrictamente limitada para mayores de 18 años.

Estamos hablando de sociedades, de cultura y de libertad. Libertad, señores. Los que ponen el grito al cielo por la existencia de A Serbian Film son la voz pública de un país que ha calificado Saw VI como película X, que no ha distribuido Secuestrados hasta que ha sido ampliamente elogiada en el extranjero o en el que tienes que excavar para encontrar un cine cuya cartelera no esté ocupada por Crepúsculo o Harry Potter.

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Estamos en un país que maltrata el cine, y es así. La piratería se come una industria a la que el Gobierno siempre le ha girado la cara a pesar del buen mercado internacional que tiene, el comercio del DVD es anecdótico, el doblaje deforma las películas y la distribución es infame. El cine que nos llega aquí llega en cuentagotas y pasado por el filtro de gente que con sus acciones se esfuerza en demostrar que es inculta.

Al menos festivales como el de Sitges brindan la posibilidad de ver unas películas en versión original y en pantalla grande que ni de rabo podríamos ver en ningún otro lugar. Y lo importante es esto, yo quiero poder ver A Serbian Film y todas las serbian films que salgan. Quizá no me gustarán, quizá sí o quizá elija irme a tomar una cerveza en vez de ir al cine, pero me gustaría tener la oportunidad de elegir.

Por cierto, mensaje directo a Concha y a los suyos. Yo sí que he visto A Serbian Film. Vosotros no tenéis ninguna base sobre la que opinar porque lo único que conocéis de la película es la descripción de un par de escenas que habéis leído en el mundo, ergo no podéis valorarla, ni medirla, ni calificarla ni muchos menos juzgarla. Y evidentemente, no podéis extrapolar este juicio de la forma gratuita como lo hacéis.

Esto es falta de profesionalidad, esto es verdadera vejación y esto os quita toda la credibilidad que podáis tener. Y encima intentando girar la tortilla y hacer quedar al pobre Àngel Sala (que no Salas, Concha) como un promotor del mal gusto que, encima, os atrevéis a calificar de “cerrado de mente”. A ver si la próxima vez sabéis de qué habláis.

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