Las desigualdades digitales que afrontan las personas mayores se han agravado con la COVID-19

El 96 % de la población de entre 16 y 74 años es usuaria de internet en Cataluña en 2022. Ahora bien, esta tasa cae entre la gente mayor. Concretamente, entre la población de 65 a 74 años la tasa disminuye hasta el 79 % y, si se coge el segmento de población de más edad, de 75 años o más, llega hasta el 42 %, según datos del Instituto Nacional de Estadística del 2022. «La brecha digital que afronta la gente mayor es preocupante en Cataluña. Todos los indicadores disponibles muestran desventajas a partir de los 65 años. Además, entre el conjunto de la población considerada mayor también hay una marcada brecha digital: cuando hay datos, se observa que el segmento de 75 años y más se sitúa significativamente por debajo del de 65 a 74 años«, explica Mireia Fernández Ardèvol, profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC)e investigadora del grupo CNSC del IN3. 

Fernández Ardèvol ha elaborado, junto con Sara Suárez Gonzalo e Isabel Sáenz Hernández, también profesoras de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC e investigadoras del grupo CNSC del IN3, el informe Desigualtat digital i vellesa: la bretxa digital que encara cal tancarencargado por el Consejo Asesor del Parlamento de Cataluña sobre Ciencia y Tecnología (CAPCIT), que se ha presentado este miércoles en el Parlamento. 

El estudio analiza los factores que provocan esta brecha digital entre la población de más edad, una desigualdad que se ha acentuado por la pandemia de la COVID-19 porque aceleró una digitalización que se ha mantenido a causa de las restricciones de movilidad. «La brecha digital es interseccional, puesto que las desigualdades digitales, sociales y económicas se intersecan entre ellas, lo cual condiciona los beneficios que una persona puede obtener cuando usa internet. El término brecha sociodigital amplía el concepto de brecha digital para poner de manifiesto que la desigualdad digital es una forma más de desigualdad socioeconómica«, apunta el informe. 

Entre estos factores que intervienen en esta brecha sociodigital hay un nivel educativo bajo —porque limita la forma en que una persona usa internet—, una renta baja —puesto que determina la capacidad de tener una conexión adecuada y un número de dispositivos digitales para acceder a la red— y el género. «La brecha digital se observa que afecta comparativamente más a las mujeres de 75 años o más que a los hombres», apunta el informe. «A pesar de que faltan datos desglosados, se puede concluir que el hecho de ser mujer, pensionista o con un nivel de estudios bajo se asocia con un uso de internet por debajo de la media de Cataluña», añade. 

Las condiciones de las infraestructuras también influyen en esta brecha: mientras que el acceso a internet llega al 100 % en los municipios de 50.0000 habitantes o más, el dato cae a medida que disminuye la población del municipio, hasta el punto de que solo llega al 26 % en los pueblos que no superan los 1.000 habitantes. Estas pequeñas poblaciones son precisamente las que tienen un envejecimiento más pronunciado respecto a los ámbitos urbanos. Además, la tecnología 5G solo llega al 12 % en el caso de los municipios más pequeños, mientras que entre los que superan los 50.000 habitantes la tasa sube hasta el 77 %, y en Barcelona ya es del 100 %. 

¿Qué uso hace de internet la gente mayor? 

Según el informe, para lo que más utiliza internet la población de 65 años en arriba es para la comunicación, que incluye redes como el WhatsApp. De hecho, hasta el 100 % del segmento de población internauta de entre 65 y 74 años usan internet para este uso, una cifra que cae hasta el 41 % en la que tiene 75 años o más. Los datos son más preocupantes en lo que se refiere a la banca en línea: la utiliza un 62 % de internautas de entre 65 y 74 años, y un21 % en el segmento de más de 75 años

Los gobiernos catalán, español y europeo ya han impulsado varias acciones para reducir la brecha digital entre la gente mayor, como el Pacto Nacional para una Sociedad Digital en Cataluña o la estrategia España Digital. El informe propone 12 recomendaciones para luchar contra esta desigualdad y promover la inclusión digital de las personas mayores en Cataluña: 

1. Velar porque las acciones, los planes, las medidas y las estrategias contra la brecha digital estén guiadas por principios democráticos e igualitarios, muchos de los cuales se recogen en declaraciones y cartas de derechos (digitales), y estén enfocadas en la protección de los derechos y las libertades de la ciudadanía. Esto implica reconocer las tecnologías digitales e internet como bienes públicos, de acceso universal. 

2. Aplicar los pactos, las medidas, las estrategias y las acciones propuestas por organismos locales, nacionales o internacionales con rigor y garantías de transparencia. Hay que apoyar a organismos públicos independientes que monitoricen su correcta implementación, así como su adaptación a los cambios en el ámbito digital. 

3. Impulsar programas de formación e información abierta y adaptada para que la ciudadanía y, en especial la gente mayor, tenga capacidades y competencias digitales transversales y actualizadas para acceder, usar, entender y aprovechar las potencialidades del mundo digital según sus necesidades y deseos. 

4. Implementar instrumentos con criterios unificados para medir las competencias y las capacidades digitales que sean transparentes y se adecuen a la diversidad y las especificidades locales de las personas mayores. 

5. Fomentar la creación y la permanencia de programas de asesoramiento y acompañamiento y de redes de apoyo y mediación en las que las personas mayores puedan compartir aprendizajes, resolver dudas, formarse y participar en el entorno digital. 

6. Promover la sensibilización de la población en general y de los agentes económicos y sociales en la lucha contra los estereotipos sobre la vejez que a menudo generan carencias de confianza, autoestima o autoeficiencia que afectan negativamente la relación de las personas mayores con la tecnología digital. 

7. Promover la cogobernanza y la participación ciudadana en el diseño tecnológico, incluyendo la definición de medidas, estrategias, planes y acciones para combatir la brecha digital. 

8. Generar servicios digitales simples y de calidad, adecuados a las preferencias y las necesidades de todas las capas de la población. Esto se refiere especialmente a los servicios impulsados por las administraciones públicas, pero también a los servicios esenciales prestados por instituciones privadas. También es central garantizar un diseño tecnológico universal, que favorezca la inclusión digital de las personas mayores. 

9. Apuntalar la provisión de servicios analógicos (no digitales) para evitar los efectos nocivos de las digitalizaciones forzosas y garantizar los derechos básicos de la ciudadanía a servicios esenciales (luz, banca, salud, etc.). 

10. Asegurar la inversión necesaria para que toda la ciudadanía y, en especial, la gente mayor disponga de los recursos necesarios para acceder, usar y comprender internet, y de los equipamientos digitales adecuados a las tareas que tienen que llevar a cabo. 

11. Para fomentar la investigación y el conocimiento público hace falta asegurar la disponibilidad de datos que reflejen la situación de las personas mayores en relación con el ámbito digital desglosados por edad a partir de los 65 años y sin límite superior. Es fundamental poder analizar las diferencias (notables) entre los niveles de inclusión y exclusión digital de la cohorte de 65 a 74 años y la cohorte de 75 años o más. 

12. Finalmente, todas las medidas, los planes, las acciones y las estrategias enfocadas a combatir la brecha digital deben complementar a otras que reduzcan los factores y las tendencias que provocan desigualdades socioeconómicas que afecten especialmente a las personas mayores.

Esta investigación favorece el objetivo de desarrollo sostenible (ODS) de las Naciones Unidas número 10, reducir la desigualdad en y entre los países.

MIreia Fernández-Ardèvol
Profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicaicón de la UOC e investigadora del IN3. 

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