El regreso a las aulas es un momento que, aunque a menudo se asocia con la ilusión de nuevos comienzos, también puede generar una mezcla de emociones como nervios, incertidumbre e inseguridad en niños y adolescentes. Para abordar este proceso de adaptación, Álvaro Bilbao, doctor en Psicología de la Salud y creador del programa de bienestar emocional Thinking Kids, ofrece valiosas claves a las familias.
Con la implementación de este programa en los diez centros educativos de GSD Educación en la Comunidad de Madrid, se busca integrar el bienestar emocional en el proceso educativo. Bilbao resalta la importancia de cómo los adultos afrontan este regreso, ya que su manejo de las emociones puede influir en la capacidad de los niños para gestionarlas. A menudo, el regreso a la rutina escolar implica un cambio significativo para los más pequeños, después de semanas de vacaciones y convivencia familiar.
Una forma de facilitar esta transición es la preparación anticipada. Hablar sobre el nuevo curso, los compañeros o el profesor puede ayudar a los niños a visualizar la vuelta al cole de una manera positiva. Asimismo, es recomendable que las familias empiecen a ajustar gradualmente las rutinas de sueño y horarios antes del inicio del año escolar.
La conexión entre padres e hijos se vuelve crucial una vez que las clases comienzan. Bilbao sugiere que los momentos de reconexión, como pasar tiempo juntos o compartir un abrazo, son esenciales. Además, es beneficioso no concebir el final de la jornada escolar como un escape, sino como una oportunidad para relacionarse en el entorno escolar, lo que contribuye a reforzar la percepción del colegio como un lugar seguro.
Cada niño tiene su propio ritmo de adaptación, lo que debe ser entendido como parte de su carácter individual. Algunas crianças pueden adaptarse fácilmente, mientras que otras pueden necesitar más tiempo. Conocer la reacción del niño ante cambios anteriores puede ayudar a las familias a anticipar sus necesidades en esta nueva etapa. La confianza es fundamental: recordarles que han superado otros desafíos puede fortalecer su habilidad para enfrentar lo que está por venir.
El bienestar emocional se presenta como un concepto integral en la educación, no solo limitado a la resolución de tensiones iniciales. GSD Educación, con la implantación de Thinking Kids, busca ofrecer un enfoque más amplio que abarque la autonomía y la gestión de emociones a lo largo del curso escolar. Esta iniciativa también se centra en la adolescencia, un periodo de nuevos desafíos que requiere un acompañamiento adaptado al desarrollo emocional y personal de los jóvenes.
La vuelta al cole se convierte, así, en el primer paso de un proceso que continuará durante todo el año, ayudando a los estudiantes a enfrentar retos que van más allá de lo académico. Bilbao concluye haciendo énfasis en la necesidad de que los adultos transmitan emociones positivas, describiendo este nuevo capítulo como una etapa emocionante llena de oportunidades para reconectar con amigos y aprendizajes. Con este enfoque, los niños podrán comenzar el nuevo curso «con la mejor disposición posible».


