Otro cuento de Clarice Lispector, divertido y elocuente : «La mujer que mató a los peces». La autora habla en voz baja a los niños disculpandose por haber dejado morir a dos peces, «los coloraditos», ya que se olvidó de darles de comer. Con este pretexto va trasmitiendo en sus páginas el amor a los animales, aprendido y vivido en su propia infancia, con gran aliento poético. Las ilustraciones de Sandra Aguilar tienen gran fuerza expresiva y realzan la narración.

En el cuento los protagonistas son lagartijas, pollos, gatos, monos, ratones y hasta mosquitos y cucarachas. Destaca la descripción de la presumida mona Lisete y la historia con matices algo trágicos del ilustre perro Bruno Barberini de Monteverdi. El cuento esta muy bien estructurado, con instantes de reflexión entre una anécdota y otra, para hacer pensar a los lectores. Clarice Lispector ayuda a contenplar la naturaleza con ojos de asombro y a despertar la imaginación. Un reflejo es este fragmento que habla de una isla encantada. «Mi amiga y un grupo de amigos estaban explorando la isla y en medio del bosque de bambúes encontraron la ciudad de las mariposas. Viven en ese claro, vuelan alto, vuelan bajo, vuelan a nuestro alrededor. Pequeñas, grandes, azules, amarillas y de todos los colores. Parecía un baile de mariposas en aquel silencio que solo tienen las islas. El silencio de las islas es un silencio diferente: lo atraviesan los sonidos propios de sus habitantes, animales y vegetales. Las plantas si las observamos bien, parecen cantar con sus hojas»

«La mujer que mató a los peces»

Clarice Lispector

Sabina Editorial, 2008

Traducción: Elena Losada

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