En 2024, un alarmante total de 4,9 millones de niños murieron antes de cumplir los cinco años, entre los cuales 2,3 millones correspondían a recién nacidos, según las nuevas estimaciones presentadas por Naciones Unidas. Aunque se ha logrado reducir a más de la mitad el número de muertes infantiles desde el año 2000, el informe destaca que la velocidad de este progreso ha disminuido en más del 60% desde 2015.
Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF, expresó su preocupación: «No debería morir ningún niño por enfermedades que sabemos cómo prevenir. Pero vemos señales preocupantes de que el progreso en la supervivencia infantil se está ralentizando, y en un momento en que estamos asistiendo a nuevos recortes presupuestarios mundiales». El reporte, elaborado junto a la OMS, el Banco Mundial y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, ofrece la información más completa hasta la fecha sobre las causas de mortalidad en niños, adolescentes y jóvenes.
Un hallazgo significativo del informe es que más de 100.000 niños de entre 1 y 59 meses murieron directamente a causa de la malnutrición aguda grave, lo que representa el 5% del total. Esta cifra se agrava al considerar los efectos indirectos de la malnutrición, que aumenta la vulnerabilidad de los niños a enfermarse por condiciones comunes. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, subrayó que «los niños que viven en medio de conflictos y crisis tienen casi tres veces más probabilidades de morir antes de cumplir los cinco años».
Entre las trágicas estadísticas, las muertes de recién nacidos representan casi la mitad de todas las defunciones infantiles, siendo las complicaciones por parto prematuro y en el nacimiento las principales causas. Expertos como Li Liu de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins recalcan que muchas de estas muertes son evitables con intervenciones eficaces y accesibles.
Además, la malaria sigue siendo la principal causa de muerte en los niños menores de cinco años, representando el 17% de estas fatalidades, en su mayoría concentradas en zonas de África subsahariana. A pesar de los avances significativos en la reducción de muertes por esta enfermedad entre 2000 y 2015, la tendencia se ha estancado recientemente, mientras que los informes indican que África subsahariana concentra el 58% de todas las muertes infantiles.
La situación es crítica, especialmente en regiones afectadas por conflictos donde los niños nacidos en estas circunstancias tienen casi tres veces más probabilidades de morir antes de cumplir cinco años. Las muertes de personas jóvenes entre los 5 y 24 años también son notables, alcanzando 2,1 millones en 2024, con autolesiones y accidentes de tráfico como las principales causas en adolescentes.
Las organizaciones internacionales han subrayado que los programas de salud maternoinfantil están sufriendo fuertes recortes presupuestarios, a pesar de ser inversiones altamente rentables que pueden ofrecer un elevado retorno social y económico. La necesidad de un compromiso político renovado y de inversión sostenida en atención primaria se vuelve urgente para mejorar la situación de los niños en todo el mundo.
Fuente: ONU noticias Salud