La maldición de Woody Allen

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Para que no se diga que soy un viejo -que lo soy- que solo comenta
antigüallas y/o friquerías varias, voy a traspasar por vez primera el límite mágico del año dos mil. Concretamente La maldición del escorpión de Jade fue rodada en el año 2001; por un Woody Allen que, como otras veces, escribió, dirigió e interpretó la película.

Bueno, aquí habría que empezar diciendo que el director americano tiene una legión de seguidores en todo el mundo, pasa por ser un cienasta intelectual, ideal para aquellos que -como yo- nos gusta ir de enteradillos del asunto y despreciar el cine más comercial. Pues bien, por alguna razón que todavía no he logrado cogitar en mis meninges, parirla en definitiva, a mi, el señor Woody Allen no me va. Y que conste que lo intento, pero es que me aburre sobremanera, y además su sola presencia ya me produce una suerte de urticaria emocional.

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Sin embargo, he de reconocer que este film se deja ver, que la idea, la historia policíaca que cuenta, tiene su gracia y es entretenida. Ambientada en los años cuarenta, en la época álgida del cine negro, peca por exceso al frecuentar todos los tópicos del género y esto le da cierto aire de caricatura que creo no pretende.

Sobresale la actriz americana Helen Hunt, una de las musas de Allen, que verdaderamente es un gustazo verla en acción, en un papel que le va muy bien y en el que se desenvuelve de un modo franco y sincero, convincente.

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Todo lo contrario que Woody Allen, que debería haberse limitado a escribir el guión y dirigir, porque no hay quien se lo crea en el rol de investigador de seguros de éxito, astuto y eficiente, que además las tiene locas… El problema de Woody es que haga de lo que haga siempre se interpreta a sí mismo, y eso resulta antipático al espectador.

Aunque eso sí, la sombra de Billy Wilder planea persistentemente por los cielos de la película; y es que Woody, siempre tuvo muy buen gusto para elegir tanto a sus musas como a sus musos.

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