La maldición de Oregón

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Sergio en su debut con Portland.

Sergio Rodríguez sigue sin tener la confianza de su entrenador, Nate McMillan. Anoche, su equipo remontó en el último segundo (canasta de Randolph) un partido que tenía perdido, pero el tinerfeño una vez más, lo vivió íntegramente desde el banquillo. Mejor desde ahí y gratis que desde la grada y pagando, dirán los optimistas; pero es que la situación del talentoso base español empieza a ser más que preocupante. Si echamos la mirada hacia atrás, veremos que el estado de Oregón (de donde son los Portland Trail Blazers) está maldito para varios de los mejores jugadores europeos de la historia: Fernando Martín; Drazen Petrovic; o incluso Arvydas Sabonis (en su primera etapa) sufrieron el ostracismo de sus entrenadores en sus primeros pasos en la mejor liga del mundo.

Recién cumplidos 20 años del debut de un jugador español en la NBA, estamos obligados a echar la vista hacia atrás. Lamentablemente el recuerdo es agridulce, debido a la desgracia que fue en su momento la pérdida del gran Fernando Martín, pero además porque su salto a la mejor liga del mundo fue corto y desagradable, ya que no gozó de la confianza del por entonces entrenador de Portland, Mike Schuler.

El español ante todo fue valiente, se lanzó al terrible mundo que por entonces era la NBA para los jugadores extranjeros. Había ganado todo con el Real Madrid, y hacía oídos sordos al dinero y a la miel del triunfo, porque él quería por encima de cualquier cosa: «saber qué era aquello de la NBA».

Este mismo verano, el base canario, Sergio Rodríguez, también tomaba la arriesgada decisión de jugar en la NBA, con tan solo 19 años. A pesar que la mayoría de sus amistades, entrenadores y compañeros le aconsejaban que se quedara como mínimo un año más en España, para madurar como jugador, ya que talento no le falta.

Fernando Martín duró un año en la NBA, sus números fueron ridículos (0,9 rebotes y 1,2 rebotes) debido a los pocos minutos que disfrutó en cancha, pero era otra época, totalmente distinta a la actual. Sergio por ahora, sólo ha podido disfrutar de un partido, y durante escasos dos minutos en una cancha NBA; aunque en ese poco tiempo pudo coger un rebote y encestar una canasta.

Uno pívot, el otro base, y en épocas distintas; pero mismo lugar y mismas circunstancias. Esperemos que el base español pueda reconducir el rumbo de su carrera; bien por iluminación divina de su entrenador (McMillan), por lesiones de jugadores o por traspaso. Tiempo tiene, otra cosa bien distinta es que tenga paciencia y su ilusión se mantenga intacta.

Puede mirarse en el ejemplo de dos jugadores europeos, que además de Fernando, también tuvieron comienzos difíciles en su etapa NBA con Portland: los grandiosos Drazen Petrovic y Arvydas Sabonis.

El base-escolta croata comenzó su andadura NBA en el año 1989, cuando ya había demostrado por toda Europa de lo que era capaz. Pero tampoco tuvo suerte en su primer año, el entrenador Rick Addelman, le marginaba en el banquillo, ya que no le gustaba el estilo de juego del jugador balcánico. Ya que según Addelman: «podía anotar fácilmente 25 puntos en ataque, pero su defensa permitía aún más fácilmente 30 ó 35«.

La salvación de Petrovic fue un traspaso, concretamente a los New Jersey Nets, donde terminaría de forjar su leyenda. Durante las dos temporadas que estuvo en el equipo, fue capaz de llevarles a play-offs, además de quedar entre los 10 mejores anotadores de la liga. Algo absolutamente increíble para un jugador de fuera de los EE.UU. para aquella época. Pero, desgraciadamente, en el mejor momento de su carrera, cuando estaba labrando su nombre en piedra ante los ojos del mundo entero, fallecía trágicamente en un accidente de tráfico en Alemania.

Arvydas Sabonis fue otro europeo que empezó con mal pie su andadura en Portland, pero éste por asuntos extradeportivos. Ya que, elegido en 1986 en primera ronda del draft, politiqueos de la época no le dejaban jugar fuera de su país (la U.R.S.S.). Ya una vez «libre», y en el año 1995 viajó al continente americano para arrasar literalmente, ya que quedaría segundo en las votaciones para el premio de Rookie del año y Mejor Sexto Hombre del campeonato.

Una vez concluida esta pequeña retrospectiva de jugadores europeos recalados en la bahía de Portland (Oregón), esperemos que el camino de Sergio no sea tan tortuoso como hasta ahora, y consiga reponerse a las continuas trabas a las que será sometido.

Principalmente por su edad (20), su posición (base) y procedencia (España), ya que si lo unimos a «La Maldición de Portland» el futuro es más bien negro. Pero ojalá que su calidad, y sobre todo, su mentalidad estén a la altura de las circunstancias.