Más de una década después de que el Congreso de los Estados Unidos intentara aprobar leyes controvertidas como SOPA y PIPA, un nuevo grupo de legisladores está preparado para revivir la misma estrategia que permitiría a las autoridades y a los titulares de derechos de autor cerrar sitios web enteros basándose en acusaciones de piratería. Las propuestas actuales, lideradas por el “Foreign Anti-Digital Piracy Act” (FADPA), buscan otorgar órdenes judiciales a los titulares de derechos para que los proveedores de servicios de Internet (ISP) y los proveedores de nombres de dominio (DNS) bloqueen sitios web completos, lo que genera preocupación en torno a la creación de un «interruptor de apagado» para internet.
La introducción de estas leyes ha generado un fuerte rechazo por ser consideradas una amenaza directa a un internet libre y abierto. Organizaciones de defensa de los derechos digitales, como la Electronic Frontier Foundation (EFF), han llamado a la oposición a estas iniciativas, recordando que la experiencia pasada mostró que los estadounidenses se oponen rotundamente a la censura gubernamental en la red. El intento de cierre de sitios web, a pesar de pretender enfocarse en los llamados “sitios piratas”, podría resultar en un uso excesivo sin un mecanismo de defensa adecuado, permitiendo que las decisiones se tomen en procedimientos ex parte, donde no se ofrecen oportunidades de defensa a los afectados.
Según analistas, el bloqueo de sitios web es una estrategia ineficaz que a menudo causa daños colaterales significativos. Muchos sitios web modernos están alojados en infraestructuras en la nube o comparten direcciones IP, lo que significa que el bloqueo de un solo sitio puede afectar a miles de otros sin relación. Adicionalmente, los usuarios pueden eludir estos bloqueos mediante la utilización de VPNs o ajustando la configuración de DNS, herramientas que se han vuelto esenciales en países donde la libertad de expresión está restringida.
La EFF y otros defensores de derechos digitales están instando a la población a unirse en la oposición a estas iniciativas legislativas, enfatizando que la lucha contra la piratería no debe llevar a la implementación de medidas que comprometan la libertad de expresión y el acceso a la información. Las leyes de bloqueo de sitios son consideradas no solo peligrosas e innecesarias, sino también ineficaces, destacando que el contexto actual del entretenimiento es próspero y no justifica nuevas medidas de censura.
Con el FADPA ya en la mesa y más propuestas programadas, el desafío ahora es si los legisladores recordarán las lecciones del pasado y los descontentos que surgieron en respuesta a intentos anteriores de controlar el acceso a la información en línea. La voz del público se vuelve crucial en la defensa de un internet abierto y libre de censura.
Fuente: EFF.org