La Guerra en Oriente Medio y su Amenaza a la Economía Global e Inflación

0
12
La guerra desencadenada en Oriente Medio amenaza con frenar la economía global y disparar la inflación

El conflicto iniciado a finales de febrero entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha alterado las proyecciones de crecimiento económico global, frenando una revisión al alza del mismo y elevando las expectativas de inflación. El impacto negativo de esta guerra, que se ha expandido rápidamente en gran parte de Oriente Medio, ha llevado a una revisión de las predicciones por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) que sugiere que, en un escenario adverso, el crecimiento global podría caer hasta el 2,5% durante este año y la inflación alcanzar el 5,4%.

Este cambio se produce en un momento crítico, justo cuando la economía global parecía recuperar fuerza a principios de 2026, gracias a un aumento en la inversión tecnológica y a un entorno financiero favorable. Sin embargo, el referido conflicto ha truncado esas expectativas. La última edición de las Perspectivas de la Economía Mundial (WEO) del FMI, publicada recientemente, ha revisado a la baja las proyecciones de crecimiento para 2026 en dos décimas, lo que indica que sin el conflicto, la previsión hubiera sido del 3,4%. Para 2027, se espera un crecimiento del 3,2%.

A pesar de esta complicada realidad, el FMI ha notado que, hasta ahora, los mercados han mostrado una notable resiliencia, absorbiendo el impacto inicial sin entrar en un descontrol significativo. Sin embargo, advierte que esta percepción de estabilidad puede ser engañosa, ya que está sujeta a ciclos de tensión y puede cambiar drásticamente si se producen nuevos cambios adversos en el escenario global.

La guerra ha afectado de manera directa los precios de la energía, influyendo en las expectativas de inflación en todo el mundo. Se estima que la inflación global podría alcanzar el 4,4% en 2026, frente al 3,5% del año anterior, con un pronóstico de moderación al 3,7% para 2027. Sin embargo, este impacto no se distribuye de manera equitativa: las economía emergentes enfrentan una revisión a la baja en sus expectativas de crecimiento, sobre todo aquellas que dependen de la importación de materias primas.

El FMI también ha señalado que los riesgos para la estabilidad financiera no solo provienen del choque inicial del conflicto, sino de los mecanismos que podrían llevar a un aumento de la volatilidad en los mercados financieros. Factores como el elevado apalancamiento en ciertos sectores financieros, la alta concentración en los mercados de renta variable y la estructura del crédito privado presentan desafíos que pueden amplificar la tensión en la economía.

Ante el temor a una posible crisis energética de gran magnitud, el FMI ha delineado dos escenarios alternativos que podrían materializarse dependiendo de la evolución de la situación en la región. En un escenario más severo, donde los daños a la infraestructura energética sean significativos, el crecimiento podría hundirse hasta un 2% en 2026 y la inflación superar el 6% en 2027, lo que afectaría desproporcionadamente a las economías emergentes y en desarrollo.

Consciente de la naturaleza incierta del panorama, el FMI ha instado a los bancos centrales a permanecer alertas y a adoptar medidas decisivas para prevenir la desestabilización de las expectativas de inflación. También hace un llamado a una cooperación internacional pragmática, para reforzar la resiliencia y facilitar una recuperación económica que restablezca la estabilidad en las relaciones económicas a nivel global. En este sentido, el organismo destaca que las restricciones comerciales no servirán para corregir desequilibrios y, por el contrario, podrían agravar la situación de producción global.
Fuente: ONU últimas noticias