El Gini coefficient, indicador clave para medir la desigualdad en la distribución del ingreso, muestra una tendencia leve a la baja en la Unión Europea. En 2025, el Gini se situó en 29,2, un ligero descenso desde el 29,4 registrado en 2024. Este índice permite comparar la distribución del ingreso en una nación frente a un escenario de distribución perfectamente equitativa: un valor de 0 indica igualdad total, mientras que 100 representa una desigualdad absoluta.
En el desglose por países, el Gini coeficiente en 2025 presenta un rango considerable. Eslovaquia lidera como la nación con la distribución de ingresos más equitativa, marcando un notable 23,0. Tras ella, figuran Bélgica (23,4), Chequia (24,0), Eslovenia (24,6) y Polonia (24,9), todos ellos mostrando niveles relativamente bajos de desigualdad.
Por el contrario, en el extremo opuesto de la tabla, Bulgaria se destaca con el Gini más alto del bloque europeo, alcanzando el alarmante 37,7. Le siguen Latvia y Lituania, con coeficientes de 35,6 y 35,5, respectivamente. Estos datos sugieren que, aunque la EU presenta una disminución general en la desigualdad, persisten disparidades significativas entre los distintos países miembros.
La variación en el Gini, aunque moderada, señala la importancia de proseguir con las políticas que promueven una distribución más justa del ingreso, especialmente en aquellos países que siguen enfrentando niveles elevados de desigualdad. Las estrategias para abordar este tema no solo son necesarias desde un punto de vista económico, sino también desde una perspectiva social, promoviendo la cohesión y el bienestar general entre los ciudadanos europeos.


