En un análisis reciente sobre la representación de las mujeres en los medios, Kirsi Madi, secretaria general adjunta y subdirectora ejecutiva de ONU Mujeres, afirmó: «Cuando las mujeres faltan, la democracia está incompleta». Este contundente mensaje se basa en tres décadas de datos que evidencian cómo, a pesar de que las mujeres representan la mitad de la población mundial, solo constituyen el 26% de los sujetos y fuentes de noticias a nivel global. Esta cifra, alarmantemente, ha cambiado poco en los últimos 15 años.
El Proyecto de Monitoreo Global de Medios 2025 (GMMP), que se considera el estudio más antiguo sobre la presencia femenina en las noticias, revela que el avance en la representación de género en el periodismo no solo se ha estancado, sino que también enfrenta serias amenazas. A través de la radio, la televisión y la prensa escrita, las voces de las mujeres siguen siendo predominantemente invisibles, con un descenso en el periodismo que desafía los estereotipos, que ahora representa solo el 2% de todas las historias.
Kalliopi Mingeirou, jefa de la Sección de Erradicación de la Violencia contra Mujeres y Niñas en ONU Mujeres, enfatiza que la subrepresentación de las mujeres en los medios no se debe a la falta de experiencia o liderazgo femenino, sino a prácticas de redacción anacrónicas, hábitos de búsqueda de fuentes inadecuados y sesgos estructurales que persisten en la industria. Esto, advierte, perjudica la calidad del periodismo y la democracia, dado que «cuando faltan las voces de las mujeres, se le niega al público la mitad de la historia». Según Mingeirou, los medios no solo reflejan la realidad, sino que también la moldean, lo que tiene un impacto profundo en el discurso democrático y la rendición de cuentas.
El informe del GMMP resalta que menos de 2 de cada 100 historias abordan la violencia de género, lo que perpetúa una cultura de silencio y refuerza los sesgos existentes. La violencia contra mujeres y niñas, aunque afecta a una gran parte de la población, sigue estando marginada en la cobertura periodística. Mingeirou sostiene que las redacciones deben reconocer que esta problemática no es solo de mujeres, sino una crisis social que requiere atención y visibilidad.
A pesar de que la representación de las mujeres en el contenido noticioso sigue siendo baja, la presencia femenina en las redacciones ha crecido, alcanzando actualmente el 41% de las reporteras en medios tradicionales, un aumento notable desde el 28% en 1995. La periodista Mingeirou apunta que cuando hay más mujeres en las redacciones, la cobertura tiende a ser más equilibrada.
Un ejemplo de cómo se puede transformar la narrativa mediática se encuentra en la India rural, con la organización Khabar Lahariya, compuesta exclusivamente por mujeres. Desde su fundación en 2002, estas reporteras, muchas de ellas de minorías étnicas y con escasa educación formal, han desafiado estereotipos al crear sus propios medios. La fundadora, Kavita Devi, ha compartido las dificultades iniciales que enfrentaron para demostrar que las mujeres pueden ser periodistas. Su labor no solo ha sido importante para aumentar la visibilidad de las mujeres en los medios, sino también para ofrecer una cobertura más contextualizada y empática sobre sucesos locales.
Khabar Lahariya realiza una cobertura que va más allá de la mera representación, explorando las realidades sociales detrás de las noticias y asegurando que se utilicen lenguajes accesibles para su audiencia. Además, la adopción de plataformas digitales ha sido un factor decisivo en su crecimiento, permitiéndoles amplificar las voces de comunidades a menudo ignoradas.
Kirsi Madi concluye con un llamado urgente a la acción para redimensionar el enfoque mediático hacia la igualdad de género, subrayando que hasta que las mujeres no estén igualmente representadas en los medios, la democracia seguirá siendo incompleta y muchas historias permanecerán sin contarse. En un mundo donde la equidad de género es fundamental para el progreso social y democrático, la falta de representación femenina en los medios es, en última instancia, un déficit democrático que no puede ser ignorado.
Fuente: ONU últimas noticias





