I’ll Follow you Down es una de las mejores historias de ciencia ficción de 2013, pero no la mejor película. Como guionista, Richie Metha logra una de las mejores adaptaciones de los elementos típicos del viaje en el tiempo, e incluso algunas sorpresas. Como director, Metha apenas si consigue hacer el trabajo, pero muchas veces está en el límite de arruinar una sorprendente historia.
Combinando lo mejor de Donnie Darko y Volver al Futuro, I’ll Follow you Down comienza con Gabriel (interpretado por Rufus Sewell) jugando al ajedrez con su hijo pequeño, Erol. La partida queda sin terminar, ya que el padre empieza a juntar sus cosas para irse en un viaje de negocios. En el aeropuerto, se despide de su esposa Marika (la siempre hermosa Gillian Anderson) y viaja al laboratorio de su suegro, Sal, para utilizar un poco de espacio extra en un proyecto personal.
Sin embargo, Gabriel nunca vuelve a casa. Durante 10 años, Sal y Marika buscan rastros de él, pero nadie sabe cómo ha sido posible su desaparición, ni lo motivos detrás de la misma. El actor Haley Joel Osment (Sexto Sentido, Inteligencia Artificial) interpreta a la versión adulta de Erol. El niño no ha dejado de buscar a su padre, pero ahora está más cerca que nunca de entender realmente lo que sucedió.
El presente nos muestra a Erol en uno de sus mejores momentos, es un físico con una carrera prometedora y una familia que lo quiere y lo contiene, pero su madre ha quedado devastada por los años de búsqueda infructuosos. Su abuelo Sal, uno de sus profesores, descubre que Gabriel estuvo trabajando en una máquina del tiempo, y quizás eso es lo que explique su desaparición. ¿Viajará Erol en el tiempo para evitar que su padre desaparezca? ¿Entenderá porque no pudo regresar al presente? I’ll Follow you Down nos cuenta una historia efectiva de viajes en el tiempo, con algunas fallas, pero bastante entretenida.