La epidemia de hepatitis B y C continúa siendo un desafío crítico para la salud mundial, con 1,3 millones de muertes registradas en 2024, lo que equivale a aproximadamente 3,500 defunciones diarias. A pesar de la disponibilidad de vacunas, pruebas diagnósticas y tratamientos eficaces, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre la necesidad de acelerar esfuerzos para eliminar la hepatitis viral como amenaza para la salud pública antes de 2030. En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, celebrado cada 28 de julio, se ha enfatizado la urgencia de derribar las barreras que impiden a millones de personas acceder a servicios de salud fundamentales.
Bajo el lema «Hepatitis: acabemos con las barreras», la campaña de este año busca transformar los avances científicos en acciones concretas, lo que implica una mayor inversión, un liderazgo político decidido y un acceso equitativo a la atención médica. Actualmente, alrededor de 287 millones de personas en el mundo viven con hepatitis B o C crónicas, pero solo un porcentaje reducido ha sido diagnosticado, y menos de una cuarta parte recibe el tratamiento adecuado.
La hepatitis viral, que causa inflamación en el hígado, puede llevar a complicaciones graves como cirrosis y cáncer si no se detecta a tiempo. La falta de diagnóstico efectivo es uno de los principales factores que contribuyen al aumento de la mortalidad, ya que muchas personas no presentan síntomas durante largos períodos y, por ende, no buscan atención médica.
A medida que las tasas de mortalidad por hepatitis siguen aumentando, la OMS subraya que a menudo se considera esta infección como una enfermedad especializada tratada exclusivamente en hospitales. La carencia de programas de salud nacional, infraestructura y financiación es un obstáculo significativo, especialmente en los países que enfrentan cargas más altas de la enfermedad. Integrar el diagnóstico y tratamiento de hepatitis en el sistema de atención primaria podría ampliar significativamente el acceso.
La vacunación se presenta como una prioridad esencial en la lucha contra la hepatitis, pero en 2024 solo el 45% de los recién nacidos recibió la vacuna contra la hepatitis B en las primeras 24 horas de vida, siendo la cobertura en África alarmantemente baja, con apenas un 17%. La OMS ha instado a que se amplíen los esfuerzos de vacunación y de acceso a tratamientos y diagnósticos, particularmente en los países más afectados.
En contraste, la región europea ha mostrado que la eliminación de la hepatitis es posible con la inversión y el compromiso adecuado. Desde 2015, se han registrado reducciones significativas en la incidencia de nuevas infecciones y mortalidad por hepatitis B y C. Sin embargo, la detección y tratamiento siguen siendo un problema, con solo el 23% de las personas con hepatitis B diagnosticadas y apenas un 4,2% en tratamiento.
A pesar de la existencia de vacunas seguras y tratamientos efectivos, factores como el estigma, la falta de información y los problemas en los sistemas de salud impiden que millones de personas reciban la atención necesaria. La OMS insiste en que alcanzar la meta de eliminar estas enfermedades para 2030 es posible, pero requiere un enfoque urgente y coordinado a nivel global.
Fuente: ONU noticias Salud


