La Cerdanya se está consolidando como un destino destacado para la recolección de setas en Catalunya, gracias a sus excepcionales condiciones climáticas y geográficas que favorecen la proliferación de diversas especies fúngicas. Durante el otoño, los bosques de esta comarca, que destaca por ser uno de los valles más amplios de Europa, se convierten en el escenario perfecto para los aficionados a la micología, apoyados por más de 3.000 horas de sol al año y una altitud que oscila entre los 1.000 y 1.800 metros.
Con la llegada de las primeras lluvias y el descenso de las temperaturas, el ecosistema de la Cerdanya se activa, propiciando la aparición de variedades de setas como el boletus, el níscalo, la negrilla, la llengua de bou y la trompeta de la muerte. Este fenómeno natural, que se produce entre septiembre y noviembre, alcanza su máximo esplendor en el mes de octubre, momento en el que se incrementa notablemente la afluencia de buscadores a los bosques de la región.
El Hotel Esquirol, ubicado en Llívia, se presenta como una excelente opción para aquellos visitantes que desean disfrutar de esta actividad en un entorno natural. Su estratégica localización facilita el acceso a diversas zonas montañosas, convirtiéndolo en un punto ideal para todos los que buscan unas vacaciones centradas en el turismo micológico y la naturaleza.
Maria Vidal, directora del Hotel Esquirol, comenta acerca del creciente interés por esta actividad durante la temporada otoñal. «Muchos de nuestros huéspedes ven en la recolección de setas una forma divertida de disfrutar de la naturaleza en compañía de amigos o familiares. Para muchos, adentrarse en el bosque en busca de setas es una forma única de descubrir la Cerdanya cada otoño», señala la directora.
El Hotel Esquirol cuenta con 20 habitaciones que ofrecen vistas espectaculares de las montañas pirenaicas y se posiciona como un refugio ideal para los amantes del senderismo y la montaña. Además, su ubicación, cerca de la frontera francesa, permite a los visitantes combinar la recolección de setas con la rica oferta patrimonial y gastronómica de la comarca, completando así una experiencia turística completa.
El Grupo Esquirol, propietario del hotel y del restaurante homónimo en Llívia, así como de La Taverna del Call y Planxadito’s en Puigcerdà, se caracteriza por su compromiso con la calidad y un trato cercano al cliente en el sector de la hospitalidad y la gastronomía en la región. La Cerdanya, bajo un manto de hojas doradas y con el aroma a setas en el aire, se convierte así en un destino ideal para quienes buscan una escapada otoñal en plena naturaleza.


