Desde hace unos años, el tema del cambio climático ha pasado a ser uno de los temas de conversación más populares. Las acciones que cada país, con sus leyes o voluntariamente, o algunas empresas llevan a cabo para frenar el cambio climático son muy variadas. Desde convertir el centro de las ciudades en una zona de circulación de pago, hasta subir el impuesto de matriculación a los vehículos más contaminantes, pasando por modificar la velocidad máxima en las cercanías de las ciudades (medida bastante criticada). En cuanto a las empresas, tenemos el ejemplo de Efiquest, que colabora con Unión Fenosa dando una cierta cantidad de dinero (1 euro por cada registro a su web y 5 euros a cada persona que hable de Efiquest en su blog o web) a un proyecto de compensación de emisiones de CO2. También podemos nombrar la campaña Co2 Neutral de Volkswagen, que por cada modelo que venden, plantan una cierta cantidad de árboles en un bosque, equilibrando así las emisiones de CO2.
Por otra parte, mucha gente opina que esto del cambio climático no deja de ser una mentira y por ende un negocio. Los motivos para creerlo no son discutibles: el precio de los biocombustibles es bastante elevado, la reducción del límite de velocidad se considera un negocio (almenos aquí en España)…
No son pocas las opiniones expuestas. Unos consideran que lo mejor es dejar el coche aparcado y usarlo sólo cuando sea estrictamente necesario, usando el transporte público (que por otra parte hay que mejorar). Otros consideran que basta
Esta última opinión es la que más se acerca a la realidad -sin que las otras dejen de hacerlo-. Las proporciones de CO2 en el aire son mínimas, de modo que dejando el coche sólo lograremos que -por ejemplo- el aumento del 0’2% cada año de CO2 en el aire pase a ser de un 0’15. Y no sólo causado por los vehículos. El principal problema son las industrias. Entre estas columnas de humo que se ven, el CO2 sólo constituye una pequeña parte. Son los otros gases, mucho más nocivos, los que realmente provocan problemas. Estos gases se acumulan en l atmosfera, haciendo que los rayos procedientes del Sol entren pero que no puedan salir y en consecuencia que aumente la temperatura media del planeta.
Es verdad que por muchos granitos de arena que aportemos para reducir la contaminación de los automóviles poco vamos a conseguir, por mucho que potencien la compra de vehículos ecológicos (actualmente muy escasos en nuestro mercado). Sabemos que los coches sólo son una parte del problema global y que el gobierno debería imponer impuestos mayores a las industrias antes que a los conductores. Pero aun así, no debemos dejar de pensar que cuanto menos se contamine, será mejor para todos.
En Coches y Motores: Categoría Vehículos ecológicos | Columnas de cemento de diseño que absorben la contaminación | Honda FCX Clarity, el coche que no contamina absolutamente nada.
Este post pertenece a la acción «100 posts sobre el cambio climático».