En los últimos años, el interés por los suplementos alimenticios ha crecido de manera exponencial, impulsado en gran parte por recomendaciones de redes sociales, influencers y vídeos virales. Productos como el magnesio para mejorar el sueño, la ashwagandha para combatir el estrés, y la berberina para la pérdida de peso, entre otros, han inundado el mercado, creando una percepción errónea de que cualquier suplemento es seguro y útil para todos.
Sin embargo, la farmacéutica Fátima Rachdan, fundadora de Farmacia FEM, advierte sobre los riesgos asociados a esta tendencia descontrolada. En sus sesiones de asesoría, Rachdan ha identificado errores comunes que pueden llevar a problemas de salud serios, tales como la interacción con medicamentos o la confusión de síntomas por deficiencias nutricionales mal diagnosticadas.
Uno de los principales errores, según Rachdan, es la idea de que «más suplementos significan más salud». Tomar dosis altas o una combinación de productos sin seguir un criterio profesional puede resultar perjudicial, ya que algunas vitaminas y minerales pueden acumularse en el cuerpo y provocar efectos adversos. Además, el término «natural» no debe ser interpretado como sinónimo de seguro; muchos suplementos pueden interferir con tratamientos médicos y modificar la efectividad de ciertos fármacos.
La automedicación, influenciada por consejos de internet, también es un problema frecuente. Síntomas como el cansancio o la ansiedad no siempre son indicativos de deficiencias nutricionales y pueden desviar la atención del problema real. Por otro lado, enfatiza la necesidad de una suplementación individualizada, ya que factores como la edad, la salud digestiva y el nivel de estrés pueden alterar las necesidades nutricionales de cada persona.
Rachdan también señala que no todos los suplementos se combinan adecuadamente. Algunas sustancias pueden competir por su absorción o anularse entre sí. El momento de la ingesta es crucial, ya que la eficacia de algunos suplementos puede depender de si se toman con alimentos específicos o en un horario determinado.
Otro aspecto fundamental es la calidad del suplemento. No todos los productos son iguales en biodisponibilidad y pureza, y las marcas más populares no siempre garantizan la efectividad o seguridad de sus ingredientes. Por último, Rachdan subraya que los suplementos no pueden sustituir un estilo de vida saludable. Malas prácticas, como un sueño inadecuado o una dieta insuficiente, no se compensan simplemente tomando cápsulas.
Para evitar problemas asociados con la suplementación, Rachdan recomenda la supervisión profesional. A través de sus asesorías personalizadas, tanto presenciales como online en Farmacia FEM, ofrece una evaluación detallada que permite ajustar la suplementación a las necesidades específicas de cada individuo. Con más de 80,000 seguidores en sus redes sociales, la farmacéutica comparte su visión sobre la salud integrativa y aboga por el uso responsable de los suplementos, desafiando las modas del bienestar que pueden llevar a un consumo compulsivo de productos no necesarios.


