Sin embargo, cuando un lugar aparece como si sus anteriores ocupantes apenas se hubieran ido transcurridos unos momentos, entonces la imagen se vuelve más inquietante. Este es el caso de la fábrica situada en Longbridge tras la quiebra de MG Rover, dejada tal cual estaba y de la noche a la mañana. Pasear por allí debe producir escalofríos, con los modelos alineados que parecen esperar a su dueño, los elementos utilizados en los crash test aparcados como necesitando a alguien que los repare o les dé paz,…Visitando el enlace que os dejamos podéis daros una vuelta virtual por allí.
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