En 2025, el 26,9% de los jóvenes de entre 15 y 29 años en la Unión Europea vivían en hogares sobreocupados. Esta tasa de sobreocupación para los jóvenes es significativamente superior en 10,1 puntos porcentuales en comparación con la población total, que se sitúa en el 16,8%. Esta situación destaca las dificultades que enfrenta este grupo etario, especialmente en un contexto económico donde la vivienda asequible se ha vuelto cada vez más escasa.
El fenómeno de la sobreocupación disminuye con la edad. Para los jóvenes de 15 a 19 años, la tasa de sobreocupación alcanza un alarmante 30,1%, mientras que se reduce al 28,7% para aquellos de 20 a 24 años y al 21,8% para quienes tienen entre 25 y 29 años. Esto sugiere que, a medida que los jóvenes maduran y adquieren independencia, logran escapar de estas difíciles condiciones habitacionales.
A nivel regional, las tasas de sobreocupación entre los jóvenes son especialmente alarmantes en países de Europa del Este. En Rumanía, un preocupante 60,4% de los jóvenes vive en hogares sobreocupados, seguido de Letonia con un 54,9% y Bulgaria con un 52,8%. En contraste, países como Chipre (3,5%), Irlanda (7,4%) y Malta (7,7%) presentan las tasas más bajas, reflejando una notable disparidad en las condiciones habitacionales en la región.
Además, en tres países de la UE, la diferencia en las tasas de sobreocupación entre los jóvenes y la población total supera los 20 puntos porcentuales. En Bulgaria, el 52,8% de los jóvenes vive en sobreocupación, en comparación con el 32,5% de la población total. Similarmente, Grecia muestra un 48,4% entre los jóvenes frente a un 28,3%, y Rumanía destaca con un 60,4% en la juventud y un 40,4% en el total de la población.
Este panorama refleja no solo los desafíos de la juventud actual en términos de vivienda, sino que también plantea preguntas sobre las políticas públicas y la necesidad de implementar medidas efectivas que garanticen el acceso a una vivienda digna y asequible para todos. Con la creciente brecha entre jóvenes y la población general en términos de condiciones de vida, se requiere una atención urgente por parte de los gobiernos para abordar esta crisis latente que afecta a los jóvenes de Europa.


