El último hombre mortal, de Syne Mitchell

El último hombre mortal, de Syne Mitchell 3

En el futuro, la nanotecnología nos hará inmortales, sustituyendo nuestras imperfectas células humanas por otras creadas en laboratorio. Claro, que ese tratamiento será carísimo y sólo se lo podrán permitir las familias más ricas.

En ese fantástico -o quizá no tan fantástico- mundo sitúa Mitchell a sus dos protagonistas: Alexa, una joven que –ya convertida en “Eterna” gracias a la nueva tecnología- será la guardaespaldas del dueño del invento durante doscientos años y Jack, el único hombre que es alérgico a esa nanotecnología y está condenado a ser mortal. Bueno, esto es sólo el inicio, porque la trama tiene mil retruécanos… Casi podría haber dado la historia para dos o tres novelas.

Lástima que Mitchell no tenga la calidad narrativa de una Ursula K. LeGuin o un Ray Bradbury. Las escenas de acción, por ejemplo, lastran un poco este libro que, además de una perfecta ambientación y unas entretenidas aventuras, plantea curiosos interrogantes como: si sustituyen todas las células de tu cuerpo, una a una, por células artificiales… ¿sigues siendo tú mismo? Ahí es nada.

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