El Trauma Silencioso Poscovid: Jordi García Godall Advierte sobre Personas en Modo Supervivencia

0
3
El psicólogo Jordi Garcia Godall alerta del trauma silencioso poscovid: personas en 'modo supervivencia'

A medida que se afianza la rutina de la pospandemia, muchos individuos que aparentan llevar una vida normal se encuentran lidiando con efectos emocionales profundos y duraderos de la crisis sanitaria. A pesar de seguir con sus responsabilidades cotidianas, como el trabajo y el cuidado de la familia, un número significativo de personas experimenta fatiga mental, bloqueo emocional y dificultades para tomar decisiones. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado que los casos de ansiedad y depresión han aumentado más de un 25% desde el inicio de la COVID-19, un fenómeno que aún impacta la salud mental de gran parte de la población.

El psicólogo sanitario Jordi Garcia Godall, especialista en trauma y regulación emocional, destaca que muchos de estos individuos viven en un estado de «supervivencia emocional» que contrasta con su fachada de normalidad. A medida que las exigencias externas crecen, afloran sentimientos de frustración e incapacidad para adaptarse a una sociedad que demanda un alto rendimiento profesional y personal.

Garcia Godall apunta que, mientras en el pasado los pacientes podían acudir a terapia con un trauma específico y conocido, hoy en día muchos llegan con síntomas confusos y poco identificables. Lo que antes se mantenía reprimido ha cobrado fuerza, generando un malestar que resulta difícil de soportar en un entorno social tan exigente.

Este impacto resulta ser aún más significativo en personas que arrastran traumas relacionales derivados de sus experiencias. Desde 2020, los problemas de salud mental han mostrado un incremento continuo, destacando la ansiedad, el estrés y el agotamiento emocional. La presión constante, la pérdida de seres queridos y la incertidumbre generada por la pandemia han alterado la capacidad de muchas personas para funcionar de manera efectiva en sus vidas diarias.

En las consultas, se ha empezado a observar un aumento del «trauma acumulativo», que se manifiesta en síntomas como la incapacidad para tomar decisiones, una mayor sensibilidad al burnout, una sensación de alerta constante, dificultades para dormir y una fatiga mental persistente. Esta situación se ha visto agravada por la normalización de un estado de agotamiento y hiperconexión, donde el rendimiento se premia y la fragilidad se penaliza.

En este contexto, el tratamiento terapéutico con la técnica EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimiento Ocular) está ganando relevancia. Esta modalidad no solo se centra en la verbalización del problema, sino que ayuda a los pacientes a comprender cómo su sistema nervioso ha aprendido a reaccionar a ciertos estímulos, permitiendo una terapia más integral que aborda la raíz emocional de sus dificultades.

Garcia Godall enfatiza que las personas a menudo no se dan cuenta de que su malestar no proviene de un único evento traumático, sino de la acumulación de tensiones emocionales a lo largo del tiempo. Así, el enfoque terapéutico actual se orienta a deshacer estas asociaciones emocionales que perpetúan patrones de alerta y autoexigencia.

La pandemia nos ha dejado no solo con un aumento evidente de problemas de salud mental, sino también con una población que, aparentemente funcional, lucha con un desajuste emocional significativo. Comprender esta realidad se vuelve crucial para replantear enfoques terapéuticos y mejorar la atención a quienes sufren en silencio.