Últimamente los duelos entre el Real Madrid y el Osasuna se resuelven a favor de los blancos apelando a la épica, me olvido del partido de la temporada pasada cuando los de Camacho tenían que ganar sí o sí en el Reyno de Navarr a un Madrid que no se jugaba nada y que venía de una pésima racha después de perder 2-6 ante el Barcelona, y es que ayer otra vez el equipo de Pellegrini tuvo que esperar al final del partido para celebrar una victoria que se había puesto muy cuesta arriba y tocó remontar en dos ocasiones.
El partido comenzó con un Madrid muy blando y lento, además el que no suele fallar, Albiol regaló un balón de oro para que Aranda, el mejor jugador rojillo, tocará suavemente el balón ante la salida de Casillas y después empujara a puerta vacía, a pesar de eso no acabó de mejorar el juego blanco, pero Cristiano Ronaldo, inspirado como nunca, se inventó una jugada y acabó en gol.
La alegría no duró mucho, después de varias paradas de Ricardo, otra vez Aranda, pero en esta ocasión en calidad de asistente, le puso un balón de oro a Vadocz, que no falló, nada pudo hacer Casillas, aunque el gol del empate de Marcelo no tardó mucho, por cierto el balón se lo puso perfectamente Granero.
En el segundo tiempo los dos equipos pudieron marcar, más cerca estuvo el Osasuna, pero ni Vadocz ni Masoud supieron resolver un uno contra uno, al final Higuaín puso un balón de oro a Cristiano Ronaldo, que con la cabeza puso el definitivo 3-2.