Novela impactante por la fuerza narrativa con la que la autora expresa los sentimientos humanos y sus logradas imágenes. Ambientada en el norte de España describe el drama de una saga familiar en la que el desafecto, los amores frustrados y la soledad parecen una herencia inevitable. Sin embargo, la narración conduce suavemente hacia la apertura mostrando que el hombre es capaz de la reconciliación.
Rosa Echeverría, periodista de raza, ha trazado unos personajes complejos, con infinitos matices, magistralmente dibujados y que se presentan con nombres singulares como «Violetade anís», «La dama pájaro» o «Beatrizojos de cristal». La figura de la mujer queda enaltecida a lo largo de todo el relato.
La autora elabora un juego metafórico que establece un paralelismo entre el paisaje y las conductas humanas que avanzan, siempre acordes. Hay momentos de gran belleza, siempre necesaria y nunca superflua, nutridos por una prosa poetica que arrasa como en la descripción de la casa de los vientos que da titulo a la novela:
«Aquella tarde amarilla de nubes se deshacían las sombras en la densidad de sus remansos. Los menudos objetos, las lámparas o los libros amontonados en las estanterías, parecían suspendidos en el espacio flotando en la irrealidad de sus propias dimensiones. Los muebles que habían recorrido el escalafón de la vida a lo largo de unas cuantas generaciones semejaban guerrreros custodiando la debiltada solidez de las paredes»
«El palacio de los vientos»
Rosa M. Echevarría
Ciudadela, 2009