El Nóbel para Mario Vargas Llosa

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Luego de medio siglo de fructífera actividad literaria se le ha concedido el Premio Nóbel de Literatura a Mario Vargas Llosa «por la cartografía de estructuras de poder y sus incisivas imágenes de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota».

El escritor nació en el año 1936 en Arequipa, Perú.  A poco de nacer, sus padres se divorciaron y la madre le hizo creer que su progenitor había muerto.  Se trasladaron a Bolivia y luego regresaron al Perú.  Sin embargo, cuando tenía diez años su padre volvió a formar parte de la familia.  Parece que esa relación paterna, siempre tortuosa y violenta, despertó sentimientos de temor y resentimiento que trascendieron en su carrera literaria.  En sus novelas y artículos el poder es un tema frecuente que aparece en forma de generales y dictadores. «Conocí a un dictador muy de cerca» confió a la revista  holandesa Vrij Nederland, «uno que me mandó a la escuela militar».  Al terminar sus estudios en la Escuela Militar Leoncio Prado, escribió «La ciudad y los perros«(1962) que ganó el Premio de la Crítica Española.

Escribió más de veinte novelas, siendo las más importantes: «La Casa verde», «Conversación en la catedral», «La tía Julia y el escribidor» , «La fiesta del chivo» y «Travesuras de la chica mala«.  En «El paraíso en la esquina» Vargas Llosa retrata con unas pinceladas magistrales las vidas del pintor post impresionista Paul Gauguin y de su abuela, la francesa (de padre peruano) Flora Tristán, una de las pioneras en luchar por los derechos de la mujer.  En noviembre de este año saldrá a luz su último novela:  «El sueño del celta», sobre la vida de Roger Casement, cónsul británico en el Congo–en el tiempo de la ocupación belga, denunciando las atrocidades del Rey Leopoldo II en el país africano.

Este premio es la coronación de toda una vida dedicada a la escritura, como novelista, dramaturgo, ensayista, profesor y periodista.  Algunos escritores inspiraron a Vargas Llosa.  Gracias a William Faulkner descubrió la importancia del narrador en una historia y el manejo del tiempo.  Leyó y releyó las obras de Gustav Flaubert. La palabra justa era un concepto de Flaubert, lo escrito debía ser leído en voz alta y si habian palabras que no sonaban bien, había que reemplarlas por otras hasta que sonaran como una música. Leer Madame Bovary y la correspondencia que documenta esa obra cambió su vida.  Allí descubrió por qué la literatura realista era la que más le convenía.  En los años sesenta leyó en París a los grandes novelistas Tolstoy, Dostoyevsky, Stendhal, Balzac, «fue una escuela donde aprendí muchísimo de mi oficio».

«Las obras maestras siempren dejan un sedimento.  Por ello, el escritor tiene un compromiso moral, social y político que desborda el compromiso estético.  La literatura ayuda a vivir, llena los vacíos de la vida.. eso vacíos los llenamos con la invención y la fantasía.  La literatura es una expresión maravillosa de la libertad humana».

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