El Real Madrid se trajo de Lyon su primer empate, y el sabor de boca no fue muy bueno, porque después de un primer tiempo algo malo, donde el equipo de Mourinho respetó en exceso a su rival, en el arranque del segundo pudo sentenciar, pero los balones al palo fueron la cruz del equipo español. Al final, por no cerrar el partido, y por echarse un poco atrás, llegó el empate que deja las espadas en alto para el encuentro del Bernabéu.
El Lyon comenzó con una gran persión en la parte de arriba, impidiendo que el Madrid jugara cómodo, y aprovechando que Sergio Ramos se veía desbordado una y otra vez por Bastos. Aunque el peligro del Lyon no se vio reflejado en ocasiones de peligro, tan solo un balón desviado por Cris pudo llevar el susto a la defensa blanca. En la reanudación, Mourinho alentó a los suyos para que se fueran arriba, y a balón parado llegaron las mejores oportunidades, dos palos, uno de Cristiano Ronaldo y otro de Sergio Ramos pusieron el miedo en el cuerpo del cuadro francés.
La entrada de Benzema fue clave para el Madrid, porque en apenas 30 segundos que llevaba en el campo marcó y adelantó a los suyos, pero un despiste defensivo en una falta permitió a Gomis empatar el partido