Lo peor de Romario fue que nos dejó a medias. Sólo pudimos verle una temporada (y media), pero fue espectacular. Llegó al Barcelona con 28 años, quizá pasó demasiado tiempo en Holanda, antes cambiar de aires erá más complicado, aún se jugaba con tres extranjeros por equipo. Luego comenzó su descenso a los infiernos. No ha habido jugador con más talento en los últimos metros que él. Tras 26 años en activo se retira.