Hay tópicos que se utilizan mucho en el fútbol, como que no hay rival pequeño o que todo equipo que ha pasado una ronda lo ha hecho por méritos propios. Pero el más real y el que es de obligado cumplimiento si no se quiere desperdiciar una oportunidad de pasar a semifinales de la Champions League y que se te eche la afición encima, es el de que el equipo grande (Inter de Milán) debe vencer al más débil (CSKA de Moscú) y más cuando juegas en tu estadio.
Así esta noche los pupilos de José Mourinho están obligados a sentenciar la eliminatoria, para evitar tener que ir al infierno que sería Moscú a jugarse el pase. Una de las claves que ha destacado el portugués, es la obligación de salir a jugar el partido sin pensar en semifinales, sino que el partido es una final, será un partido reñido y no vale confiarse.
Por su parte se espera que el CSKA salga al césped de San Siro a defenderse de forma ordenadar, esperando el desgaste de los italianos e intentar sacar partido a la contra de hombres como Mark González y Honda. Las esperanzas rusas también pasan por la recuperación del estado de forma de Dzagoev, su joven promesa.
Se prevee un encuentro reñido con el Inter volcado en ataque por su obligación de favorito y un CSKA que intentará sacar partido de su condición de tapado.