«El enigma de la luz» de Cees de Nooteboom

«Miramos con otros ojos, y lo que vemos es algo que está fuera del tiempo. El tiempo queda así anulado mientras contemplamos el cuadro, y eso es precisamente lo que le confierte esa magia transcendental……consigues elevarte por encima de tu propia existencia, muy posterior y fugaz. Es algo imposible pero sucede. en ello reside el milagro. «

Este párrafo nos puede desvelar algo de la sorpresa que supone leer el ensayo del escritor holandes Nooteboom. "El enigma de la luz" de Cees de Nooteboom 5

Sus páginas son reflexiones sobre el arte o mejor dicho en torno al alma de los cuadros, ayudándonos a descubrir matices y visiones diferentes. El autor desarrolla un monólogo envolvente. Viaja por Europa y recorre Museos, Iglesias y exposiciones. Se adentra en sus ciudades, camina por las calles por donde anduvieron Tiépolo, Leonardo, Rembrandt. Así logra reconstruir relatos nuevos a partir de las obras de arte, tal es la inmersión en la atmósfera de cada pintor. Descubre enigmas, se hace preguntas, siempre con un telón de fondo como perspectiva plástica y metafísica: la luz.

Cees N. entra y sale de cada cuadro. Nos hace observar que la luz de la muchacha de «La lección interrumpida» de Vermeer no procede de la ventana sino de su profesor, nos sumerge en el espíritu de Leonardo da Vinci y la belleza de su concepción del cuerpo humano. Hopper y su ambiente solitario, Domenico Ghirlandaio y la visión del aire, el embrujo de Bruegel, Friedrich o el claroscuro, Aert de Gelder-discípulo de Rembrandt– , Piero della Francesca y sus Madonnas desfilan ante nuestros ojos con un mensaje nuevo: una interpretación del siglo XXI que recrea dibujos y óleos hasta parecernos que tienen vida propia.

«El enigma de la luz» es un libro nacido del asombro y del silencio. «¿Por qué bailan aquellos campesinos junto a un patíbulo? ¿Y cómo es que las dos urracas asisten impasibles al jolgorio y no alzan el vuelo?…¿Como se llama esa extraña ciudad a orillas del agua hacia la que navegan los barcos con sus velas caligráficas?» Son algunas de las preguntas que se hace Nooteboom, en este caso ante «Cazadores en la nieve» de Bruegel.

Un ensayo que hace que volvamos a descubrir el arte filtrándolo con una luz distinta:

«Debo irme. Lo siento. nosotros también. Pero sabrá donde encontrarnos. Estamos aquí para quedarnos. ¿Siempre igual? Eso depende de quien nos mire. Hasta luego, pues. Hasta luego». Son palabras del prólogo de Cees Nooteboom.

«El enigma de la luz»

Un viaje en el arte

Cees Nooteboom

El Ojo del Tiempo, Siruela

143 pags.

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