En 2024, la discriminación hacia las personas con discapacidades ha alcanzado niveles alarmantes en la Unión Europea. Un 9,4% de los individuos mayores de 16 años con limitaciones en sus actividades se sienten discriminados al interactuar con oficinas administrativas o servicios públicos. Esta cifra es más del doble de la registrada entre aquellos sin discapacidades, que se sitúa en un 4,0%.
La situación se complica aún más cuando se trata de la búsqueda de vivienda. El 8,2% de las personas con discapacidades reportaron haber experimentado discriminación en este ámbito, frente al 5,2% de quienes no enfrentan limitaciones.
El fenómeno se extiende también a espacios públicos e instituciones educativas, donde las cifras muestran un panorama igualmente desalentador: un 5,0% de los encuestados con discapacidades se sienten discriminados en lugares públicos, en comparación con un 3,0% sin discapacidades. En el ámbito educativo, el 4,1% de las personas con discapacidades ha sentido discriminación, frente a un 2,3% de sus pares sin limitaciones.
A nivel nacional, los datos revelan que Estonia y España son los países de la UE donde se registran las tasas más altas de auto-percepción de discriminación por parte de personas con discapacidades en oficinas administrativas y servicios públicos, alcanzando un 14,6% y un 14,5% respectivamente. Les siguen Bélgica, Países Bajos y Suecia con cifras de 12,8%, 12,5% y 12,3%. En contraste, los niveles más bajos de discriminación se registraron en Chipre e Italia, ambos con un 3,1%, junto con Croacia y Hungría, que alcanzaron el 4,3% y el 4,5%.
Estos datos no sólo subrayan la severidad de la discriminación experimentada por las personas con discapacidades, sino que también destacan la urgencia de abordar este problema de manera efectiva. El inicio del Mes de la Diversidad de la UE de este año enfatiza la importancia de promover valores de diversidad e inclusión dentro de los lugares de trabajo y en la sociedad en general. La concienciación sobre estas cuestiones es fundamental para construir una comunidad más justa y equitativa, donde todos los individuos puedan acceder a los mismos derechos y oportunidades, sin importar sus capacidades.


