Luego del final de la Liga, con el triunfo del Barcelona, y que la definición de la Champions quede a manos de los alemanes el próximo sábado, la incertidumbre de la temporada para los aficionadores del fútbol español, y sobre todo de los conjuntos madrileños, pasaba por el desenlace de la Copa del Rey, que se disputaban este viernes Real Madrid y Atlético Madrid en el Santiago Bernabéu, la casa del primero de ellos.
En un compromiso sumamente disputado, el Madrid logró ponerse en ventaja primero gracias a una gran anotación de Cristiano Ronaldo tras un buen tiro de esquina del alemán Ozil, habiendo superado la marca del uruguayo Godín y del colombiano Falcao, que marcaba la pelota, y que hasta ese momento estaba protagonizando uno de sus peores choques como colchonero, completamente desaparecido.
Sin embargo, los grandes jugadores aparecen cuando más se los necesitan, y fue así que promediando la primera etapa, Falcao bajó a buscar a mitad de cancha, y tras dejar en el camino repetidas veces a Albiol, logró filtrar un pase directo a la carrera de Diego Costa que había ganado la espalda a Essien, alejándose lo suficiente de Sergio Ramos como para disparar cruzado, y hacer inútil la estirada de Diego López.
A partir de allí, el choque fue creciendo en intensidad y llegadas, sobre todo en la segunda etapa, en la que el dueño de casa tuvo varias ocasiones claras, especialmente dos postes, de Cristiano y Benzema, y una pelota que Juanfran sacó a Ozil en la línea. Todo seguía igual, y sin ningún cambio en ambos equipos, nos fuimos a la prórroga.
Allí el partido terminó de quebrarse. El Atlético se puso 2 a 1 encima gracias a un anticipio de Miranda a Diego López, y ya expulsado Mourinho varios minutos atrás, fue Cristiano el que no soportó la presión y se fue expulsado por una patada a Gabi -había dado otra a Juanfran antes-. De ese modo, el Atlético festejó ante el Madrid tras 14 años, en el momento más oportuno de todos.