El Racing de Santander se fue muy cabreado del estadio Vicente Calderón, a parte de que no jugaron su mejor partido, el resultado de 4-0 es más que injusto, sobretodo si decimos que el árbitro cometió tres errores claves, y todos perjudicaron al conjunto santanderino, de todas formas hay que decir que el Atlético de Madrid mereció ganar por oportunidades, no por juego, y que los aficionados vivieron una noche mágica.
En tan solo nueve minutos el Atlético de Madrid lavó la imagen del domingo, salió como una apisonadora al área de Coltorti, de hecho el portero metió una buena mano, pero nada pudo hacer en el gol de Simao, que aprovechó a perfección el centro del Kun para enganchar una impresionante volea, un jarro de agua fría para los cientos santanderinos que fueron al Vicente Calderón, aunque la polémica llegó unos minutos después, cuando Antonio López cometió unas clarísimas manos dentro del área y ni el árbitro ni el linier las vieron.
El problema del Racing de Santander fueron los nervios, porque otra cosa no se puede explicar en el segundo gol del partido, primero de Reyes, y es que fallaron hasta tres jugadores antes que el balón llegara a los pies de Reyes para marcar el segundo, por cierto, el sevillano podría haberse ido a la calle por una dura y fea entrada, además de varias protestas, tras la reanudación se esperaba más del Racing, pero los pases de Canales no encontraban rematador, y para concluir el colmo llegó el «penalti» cometido por Toni del Moral sobre Jurado, que se vio cláramente fuera.
Forlán, que parece que solo esté para chutar las penas máximas, no falló el lanzamiento, incluso después tampoco erró el segundo penalti, completando el 4-0 en una noche magnífica.