A medida que avanzan los días de calor, el uso del aire acondicionado se vuelve cada vez más fundamental para que los hogares europeos enfrenten las altas temperaturas. De acuerdo con los datos recientes, el consumo de energía para la refrigeración en los hogares de la Unión Europea ha alcanzado los 80,4 mil terajulios (TJ) en 2024. Esta cifra representa el doble de lo que se registró en 2018, cuando el consumo se situaba en 40,5 mil TJ.
El crecimiento del consumo energético ha sido constante entre 2018 y 2024, aunque se observaron dos excepciones: en 2020 y 2023, donde se produjeron descensos del 2,5% y del 1,9%, respectivamente. Estos datos reflejan no solo un aumento en la demanda de refrigeración, sino también la creciente preocupación por el confort térmico en los hogares del continente.
Dentro de la UE, los países que más energía destinan a la refrigeración de espacios son Italia, España y Grecia, con consumos de 26,3 mil TJ, 14,3 mil TJ y 11,9 mil TJ, respectivamente. Sin embargo, cuando se analizan las proporciones del consumo total de energía en los hogares, destacan Chipre y Malta, donde el 16% y el 15% de la energía final se utiliza para el enfriamiento. En Grecia, esta cifra es del 7,4%, mientras que en España e Italia es menor, con un 2,5% y un 2,3%.
Estos números resaltan la importancia de la refrigeración en la vida cotidiana de los europeos, algo que se torna cada vez más relevante a medida que las temperaturas continúan en ascenso. En un contexto de cambio climático y fenómenos meteorológicos extremos, es probable que el consumo energético para enfriamiento siga aumentando en los próximos años, planteando interrogantes sobre la sostenibilidad y el futuro del uso energético en los hogares europeos.


