En 2024, el consumo energético de los hogares en la Unión Europea alcanzó los 9,54 millones de terajoules, lo que representa una ligera disminución del 0,2% con respecto a los 9,57 millones de terajoules de 2023. Esta tendencia a la baja en el uso de energía en los hogares ha sido constante durante tres años, después de haber alcanzado un pico histórico de 10,98 millones de terajoules en 2021.
El sector residencial, que incluye los hogares, representó el 26,0% del consumo final de energía en la UE en 2024. La mayor parte de este consumo se sustentó en fuentes de energía como el gas natural (29,4%), la electricidad (26,9%) y las energías renovables y biocombustibles (22,8%).
El análisis de cómo se utiliza esta energía revela que el 61,5% se destinó a la calefacción de espacios, mientras que el 15,6% se utilizó para calentar agua. El resto del consumo se distribuyó entre la iluminación y los electrodomésticos (14,8%), la cocina (6,4%), otros usos (0,9%) y la refrigeración de espacios (0,8%).
A pesar de la disminución general del consumo energético en los hogares, ciertos usos específicos han experimentado un aumento. Comparado con 2023, el consumo de energía para la calefacción de espacios disminuyó en un 1,2% y el destinado a la cocina bajó en un 0,9%. Sin embargo, los hogares usaron un 15,3% más de energía para la refrigeración y un 2,6% más para la iluminación y los electrodomésticos.
La transición hacia un uso más eficiente de la energía y la integración de fuentes renovables parecen desempeñar un papel crucial en esta tendencia. A medida que los hogares europeos continúan adaptándose a las exigencias energéticas modernas, la búsqueda de prácticas más sostenibles se vuelve cada vez más importante.


