El Mayor Mauricio Valero, originario de Uruguay, se encuentra actualmente en la región de Cachemira como Observador Militar de las Naciones Unidas, supervisando la frontera en disputa entre la India y Pakistán. Desde su llegada en abril, Valero ha tenido que adaptarse a un entorno montañoso y a un clima que oscila entre intensas lluvias y nevadas, un cambio significativo respecto al terreno llano y al clima templado de su país natal.
Valero valora la tecnología moderna, que le permite mantenerse en contacto regular con su familia y amigos a través de mensajes y videollamadas. Sin embargo, confiesa que extraña las tradiciones culinarias de su hogar, como el asado, que para los uruguayos representa mucho más que una simple comida: “Es un momento de encuentro y de compartir”, dice.
Su labor en la misión de la UNMOGIP (Misión de Observación Militar de las Naciones Unidas en la India y Pakistán) incluye diversas actividades sobre el terreno, como el reconocimiento de zonas, visitas de campo y el monitoreo de la Línea de Control que divide a la Cachemira administrada por ambos países. Valero explica que supervisan e informan sobre las violaciones del alto el fuego, lo cual es esencial para la estabilidad en la región.
La interacción con la población local es fundamental en su trabajo. Según Valero, mantener una comunicación abierta con los habitantes permite comprender mejor la situación y los aspectos cotidianos de la vida en la región. Este acercamiento se basa en el respeto, el profesionalismo y la cercanía, y contribuye a generar confianza entre las fuerzas de paz y la comunidad.
Las patrullas a pie y en vehículos 4×4 permiten al equipo recorrer áreas de difícil acceso, donde las condiciones climáticas pueden cambiar rápidamente. Esta labor es enriquecedora, no solo por la interacción con el terreno y la población local, sino también por la convivencia con militares de diversas nacionalidades. Este intercambio cultural fomenta un espíritu de cooperación que Valero considera fundamental en su misión.
La vocación de Valero por las operaciones de paz está influenciada por la experiencia de su padre, quien participó en despliegues de la ONU en Mozambique y Angola en la década de 1990. Recuerda cómo esa experiencia marcó a su familia, destacando el sentido de espera y esperanza que rodeaba a cada misión internacional. Esto ha inspirado su propio camino dentro de las Naciones Unidas, donde ha formado parte de otras misiones en el pasado, como en la República Democrática del Congo y Siria.
Mirando hacia el futuro, Valero expresa su deseo de continuar contribuyendo en operaciones internacionales, ya que considera que estas misiones son esenciales para generar estabilidad en diversas comunidades alrededor del mundo. Este año, la celebración del Día Internacional del Personal de Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas pone de manifiesto la necesidad de invertir en la paz, destacando la importancia del apoyo político y financiero sostenido para que estas misiones sigan siendo efectivas en su labor.
Fuente: ONU últimas noticias


