Los cuentos de hadas han inspirado muchas películas y series de televisión para niños. Por eso, una serie más sobre este tema puede parecer cansino. Pero Once Upon a Time es especial. La cadena estadounidense ABC ha unido fantasía, romance, cuentos y el mundo real en una fantástica producción que ha gustado a muchos espectadores. Ya puede verse tanto en Estados Unidos como en otros países a través de diversas cadenas.
La historia mezcla todos los cuentos clásicos de la infancia: Blancanieves, La Bella y la Bestia, Pinocho, Caperucita Roja… todos ellos viven en el mundo de la fantasía, felices y comiendo perdices, hasta que La Reina Malvada lanza una maldición en la que los encierra a todos en un mundo hostil: la vida real actual. Y lo peor de todo: los personajes pierden la memoria y no recuerdan quiénes son.
Como todas las maldiciones, esta también puede romperse, y la encargada de hacerlo es Emma Swan, una joven corredora de fianzas que recibe la visita de Henry, su hijo al que dio en adopción y que fue adoptado por la Malvada Reina al llegar al mundo real. Henry descubre el secreto de los habitantes de Storybrooke y asegura que ella es la única que puede salvarlos porque… es la hija de Blancanieves.
En la serie se va mezclando fantasía y realidad y vemos las historias de los personajes en paralelo con la vida real en la que Emma intenta desenmascarar a la Reina y deshacer la maldición. Es cierto que la serie es muy fantástica y, tal vez, está orientada más hacia el público femenino que hacia el masculino – y es que ya se sabe que los vestidos de princesas nos pierden – pero gusta a todo el mundo por igual.