Cuatro Años de Guerra en Ucrania: La Infancia Robada en el Sótano

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Cuatro años de guerra en Ucrania: una infancia en el sótano

El sufrimiento de la población civil en Ucrania no muestra signos de cesar a medida que se aproxima el cuarto aniversario de la invasión a gran escala de Rusia. En medio de ataques a las infraestructuras energéticas, apagones y temperaturas bajo cero, trabajadores humanitarios de la ONU han alertado sobre la grave situación que enfrenta la población.

Desde un sótano en Jersón, Munir Mammadzade, representante de UNICEF en Ucrania, compartió que la ciudad, situada en el epicentro del conflicto, sigue bajo un constante bombardeo. «He estado escuchando constantemente bombardeos de artillería», comentó, refiriéndose a un nuevo ataque masivo que afectó a la infraestructura civil y energética. El hospital infantil local fue alcanzado por ocho impactos solo en la mañana de un reciente martes.

La vida cotidiana en Jersón se ha transformado en una lucha por la supervivencia. Con escasos refugios, muchos niños y familias se ven forzados a vivir en sótanos. De los aproximadamente 60.000 niños que residían en Jersón antes de la invasión, ahora solo quedan unos 5.000, quienes deben aprender y jugar en condiciones de refugio para resguardarse de los ataques.

Mammadzade destacó la relevancia de un centro de protección infantil establecido por UNICEF en el sótano, donde los niños pueden jugar e interactuar con psicólogos, brindando algo de normalidad en un entorno devastado por el conflicto. Sin embargo, el miedo constante y la vida en estado de alerta han llevado a muchas familias a un estado de agotamiento emocional, enfatizó el funcionario.

Cortes diarios de electricidad complican aún más la situación. Arthur Erken, director regional de la Organización Internacional para las Migraciones, señaló que los ataques a la infraestructura energética han hecho que las familias enfrenten dificultades para cocinar, estudiar y recibir atención médica. Ante temperaturas que alcanzan los -20 grados centígrados, la escasez de calefacción y electricidad se convierte en un crítico desafío, afectando en especial a los desplazados y aquellas familias que han regresado recientemente.

Ucrania sigue enfrentándose a una crisis de desplazamiento sin precedentes en Europa, con 9,6 millones de personas forzadas a abandonar sus hogares. Erken indicó que, a pesar de la prolongación del conflicto, muchos ucranianos continúan huyendo en busca de seguridad y servicios básicos. En el último año, más de 450.000 personas se vieron forzadas a desplazarse, y se prevé que otros miles consideren abandonar el país nuevamente debido a la inseguridad y las difíciles condiciones de vida que perduran.

«La resiliencia de las familias no puede sostenerse indefinidamente en este contexto de constantes desafíos», concluyó Erken, subrayando que el acceso a una vivienda segura, energía confiable y servicios esenciales son fundamentales para la supervivencia y dignidad de la población afectada.
Fuente: ONU últimas noticias