Crítica: Objetivo: La Casa Blanca, acción tradicional

El cine de acción de Hollywood no está pasando por su mejor momento. Desde la lamentable actuación de John McClane (Bruce Willis) en La Jungla: Un buen día para morir, hasta la inexistencia de actores que sean claramente iconos de esta nueva generación, lo cierto es que las películas de acción apenas si se limitan a super héroes destrozando a super villanos, pero eso ya pasa más por el género de aventuras y fantasía.

Objetivo: La Casa Blanca, una cinta protagonizada por Gerard Butler y dirigida por Antoine Fuqua, logra despertar un cierto entusiasmo aunque en la época dorada del cine de acción (la época de los 90) hubiera pasado desapercibida entre decenas de propuestas de mejor calidad.

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Lo cierto es que se trata de una película de presupuesto moderado que sabe a qué público apunta y por lo tanto logra llegar con un estilo propio y buenas propuestas. Cumple sin faltas el cometido de entretener, agrega algunas explosiones y ya tienes una cinta para ir a ver y divertirte un rato en el cine.

Objetivo: La Casa Blanca intenta salirse del típico héroe de acción inmortal e invencible, nada más comenzar la película vemos como el agente no puede evitar el asesinato de la primera dama aunque hizo todo lo que estaba a su alcance.

De esta forma nos acercamos a un héroe de acción más realista y capaz de sufrir dolor y derrotas, algo indispensable para crear algo de suspenso en la pantalla. Además de los típicos villanos que aparece por segundos para ser asesinados, lo bueno de Objetivo: La Casa Blanca es que no hay rodeos, si el villano amenaza con matar a alguien que desobedece, lo hace, y al verlo en pantalla uno siente que en algunos aspectos es realista, y no una simple película donde todo se va a alargar para la entrada triunfal del héroe.

Divertida, explosiva y cumplidora, no es el gran éxito de taquilla que uno quisiera, pero si una propuesta pensada para pasar un buen rato.

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