Critica «Caribou Island» de David Vann

Critica "Caribou Island" de David Vann 5

David Vann construye una novela intensa en la que no hay espacio para las descripciones innecesarias o las escenas superfluas. Todo en Caribou Island es importante para entender el drama de los personajes, de la primera palabra hasta la última el autor hace un retrato de unas vidas en decadencia, con problemas difíciles de resolver y una continua desesperación. Ayuda la ambientación de la novela en Alaska, un territorio nada amable, donde todo se consigue con esfuerzo y donde la naturaleza es quien termina mandando y dirigiendo la vida de la gente que reside allí. Vann establece un paralelismo entre la degradación de la relación de Irene y Gary y el proceso de construcción de la cabaña, lleno de dificultades, de pequeños obstáculos que se convierten en puntos de conflicto insalvables por el matrimonio. La soledad, el legado, el sentimiento de fracaso, el suicidio y la necesidad de volver a empezar son algunas de las ideas presentes en la novela y todas se van desarrollando a medida que la acción se presenta.

David Vann pone un especial énfasis en las relaciones entre los personajes, especialmente la de Gary con Irene y la de Irene con su hija Rhoda. Esta última viene marcada por el deseo de Rhoda de proteger a sus padres y por el pasado de Irene, que no puede escapar de los miedos provocados por el suicidio de su madre y por la continua sensación de no ser amada por Gary. A medida que avanza la historia todas las relaciones se van haciendo cada vez más distantes, carentes de la sintonía propia de una familia y parece que todos los personajes, que viven todos muy cerca, estén a cientos de kilómetros de distancia.

Con un estilo preciso, donde ninguna palabra sobra, David Vann construye una novela apasionante, llena de sentimientos y de luchas internas. Caribou Island es una novela que a ratos duele porque nos traslada a un territorio oscuro que todos tenemos dentro de nosotros y lo hace con la precisión de un escalpelo, dejándonos indefensos ante la terrorífica crudeza de unos personajes que están realmente vivos dentro de las páginas del libro.

Fuente: papel en blanco

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