‘Cómo acabar con tu jefe’, secundarios al poder

‘Cómo acabar con tu jefe’, secundarios al poder 7En los tiempos que corren, con la crisis económica mundial encabezando titulares durante los últimos 2-3 años, una comedia del estilo de Cómo acabar con tu jefe podía resultar la mar de suculenta. Aunque no se mencione directamente, el tema de la crisis aparece constantemente en tercer plano, detrás de la problemática de los tres protagonistas que sufren una tiranía en el trabajo pero que no pueden abandonarlo porque no podrían encontrar otro. La única puyita explícita al contexto global es la aparición de un secundario sobradamente cualificado que se ofrece para prostituirse al precio que sea, una aparición insuficiente ante la posibilidad de una comedia con humor incisivo, no necesariamente crítico, pero si lo bastante identificable y realista como para resultar verdaderamente alienante.

No es así. En Cómo acabar con tu jefe no se profundiza en las motivaciones y la situación socioeconómica y familiar de los protagonistas, sino que resulta ser la crónica del cómico desastre en el que se convierte la misión en la que se enredan los tres protagonistas y que no consiste en otra cosa que asesinar a sus respectivos jefes. Una misión con situaciones de hombres de clase media-alta codeándose con matones, gags con cocaína de por medio y choques con policías bobos. Lo que se lleva ahora, vaya.

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Sin embargo, pese a ser todo atrevimiento postizo, Cómo acabar con tu jefe es una película ligera y divertida por una razón muy sencilla: los secundarios. Kevin Spacey, Jennifer Aniston, Colin Farrell (el trío de jefes) e incluso un Jamie Foxx casi inédito sostienen el film con unas interpretaciones desatadas y antológicas que se comen al trío protagonista. Y aunque el resultado final es satisfactorio, a uno le quedan ganas de un poco más de mala leche con el contexto global y, sobretodo, quedan ganas de ver más a Colin Farrell y a Jennifer Aniston.

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