El trazado fue diseñado por el ingeniero alemán Hermann Tilke, y en él destacan dos enormes rectos, en los que los monoplazas alcanzan sus mayores velocidades, en torno a los 320 km/h. Es un circuito donde los motores sufren mucho, debido al gran tiempo en el que está pisado el acelerador a fondo.
Además de las rectas, el circuito tiene 15 curvas acompañadas de fuertes frenadas, así los que mas tarde frenen podrán adelantar algún coche.