Monza es el circuito más rápido de todo el campeonato, y fue construido en el año 1922. Este circuito ha sido remodelado numerosas veces desde su construcción, siendo en 1948 cuando se hizo por primera vez, añadiéndole un anillo de velocidad, que aumentaba el peligro para la seguridad de los pilotos.
El circuito de Monza ha sufrido numerosas variaciones a lo largo de su historia. Con el aumentar de las prestaciones de los monoplazas, numerosas chicanes, han sido colocadas a lo largo de su discurrir. Sin embargo ninguna de estas alteraciones, más o menos artificiales, han conseguido disminuir un ápice de su extraordinario carisma.
En Monza, el motor es clave, ya que este está pisado a fondo en un 70 % del tiempo total de la vuelta, alcanzando velocidades de hasta 350 km/h.
La gran velocidad es contrarrestrada con las diversas chicanes que hay a lo largo del circuito, lo que hace que haya que realizar fuertes frenadas por lo que los frenos en estas situaciones sufren mucho.