El Chelsea terminó de obrar el milagro

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El Chelsea terminó de obrar el milagro 3

 

Los londinenses jugarán la final de la UEFA Champions League en el Allianz Arena. Se obró el milagro, en un partido mucho más sorprendente que la ida y con mucho que analizar.

El Barcelona metió al Chelsea en su área. A los pocos minutos de la primera mitad Drogba estaba unos metros por delante del área grande, y todo el Barça por delante del círculo central en campo contrario. Fue la tónica habitual del ataque en estático blaugrana.

Mucha movilidad y jugadores que aparecían por lugares quizá inesperados, no tanto si conoces a este Barça. Mejor que contra el Madrid, tras un córner Cuenca sirvió perfectamente un pase que Busquets empujó. Terry vio una roja absurda por un rodillazo por detrás a Alexis, sin balón, y del que se percató el juez de línea. Una acción así, en ese momento y de John Terry sí que era algo inesperado.

Iniesta parecía sentenciar en el 43’ con el 2-0, tras asistencia de Messi, en una faceta también elogiable del rosarino, y con gran control previo del manchego. El partido parecía encarrilado al descanso con el Barcelona clasificado momentáneamente, pero un pase de Lampard produjo una maravilla. Ramires, llegando desde atrás, se sacó de la manga una magnífica vaselina para poner el 2-1 en el alargue y cambiar el nombre, por el momento, del primer finalista. Ya en la ida sirvió el único gol, también en una llegada al área, y hoy lo hizo para anotar. Decisivo con muy poco, mostró más nivel del que ha exhibido estas dos temporadas en Stamford Bridge, pero el de estas semifinales sí es el suyo.

Los de Pep lo intentaron en la segunda mitad, pues un gol les hacía ser de nuevo finalistas. El toque continuó, la defensa del Chelsea era de las más férreas y cercanas a su meta y Drogba, que hizo un partidazo, aparecía en el lateral izquierdo cubriendo las subidas de un Alves que tuvo que sustituir a un tocado Piqué tras choque con Valdés. Un pie que Drogba sacó tarde en su citada nueva demarcación provocó una pena máxima sobre Cesc, pero Messi erró estrellándolo contra el larguero. Pese a todo, nada hay que reprocharle al mejor del mundo.

Eché en falta alguna alternativa en ataque de los locales, pero no es menos cierto que siempre atacan y eso es lo más difícil. Eché en falta disparos desde lejos, o un 9 puro que no tienen ahora mismo. No por ello habrían pasado sin más, es simplemente algo que se ve en un juego. El Chelsea, cada vez más cerrado. El Barcelona, cada vez con menos tiempo. No fue un mal partido de los azulgranas, ni mucho menos, pero no pudieron y firman una mala semana, para aprender, tras haber dominado cuatro años con errores contados. El Chelsea fue sintiéndose más cómodo y preveía los ataques.

El partidazo de Drogba, la superioridad de un muy buen Barça y lo decisivo que fue Ramires en la eliminatoria han sido aspectos tan evidentes como que mañana saldrá el sol.

El fútbol es tan grande porque hay muchas maneras de jugarlo. Y todas, mientras se juegue al fútbol, son opinables, pero ante todo, respetables. El fútbol es muy grande, porque volvió a producirse un milagro. El fútbol es muy grande porque el cuestionadísimo Torres empató, sí. El partido finalizó con 2-2, con gol suyo en el descuento. El fútbol es muy grande porque el Chelsea persigue la Champions como gran objetivo desde que llegó Abramovich y desde que con Mourinho consiguieron ganar la Premier. El fútbol es muy grande porque un resbalón de Terry, que no jugará la final, les privó de tener una en su primera final. Terry se resbaló y falló el penalti que de haber entrado les hubiera dado su primera Champions en su primera final. El fútbol es muy grande porque el Chelsea habrá disputado dos finales de Champions con entrenadores que ocupaban su puesto temporalmente y hasta final de curso. El fútbol es muy grande porque un vestuario ha alcanzado la final del torneo más prestigioso y reconocido del fútbol de clubes continental sin un entrenador-referencia en toda la campaña.

Sí, el fútbol es muy grande. Ya lo sabíais, ¿no?