Una grata combinación, puede llegar a encantar los sentidos y perturbar la mente, ya sea de manera positiva o no.

La gente de la firma BMW, seguramente ha deseado lograr tal impacto positivo en sus actuales y potenciales clientes, lanzando al mercado su novedoso BMW 520 d, acompañado ni más ni menos que con la armoniosa música de un grande, como Igor Stravinsky.

La firma ya nos tiene acostumbrados a sus toques mágicos, los cuales afloran en sus productos, codiciados mundialmente, pero además en el encanto mismo de las publicidades.

El nuevo BMW, surge de esta magia y encanto de las mentes creativas de la empresa, basándose en las normas y los objetivos propios de la firma: calidad, diseño, confort…

Y para lograr dichos cometidos, la compañía líder en el rubro del mercado automotor, ha diseñado este nuevo modelo, dotándolo de las notas propias de una sinfónica, para que marche y suene al compás del deleite. Basándose en la aplicación y dotación de las más innovadoras tecnologías, este vehículo fusiona el encanto de un vehículo de  calle, con la adrenalina de un deportivo, todo ello amalgamado en sus 184 CV de potencia.

¿Quién no ha deseado alguna vez dirigir una sinfónica? Escuchar la melodía de esos acordes fusionados en una única pieza. ¿Quién no ha deseado, entonces, subirse a un BMW?

Con las notas exactas de diseño de avanzada y las remembranzas de las tradiciones, este nuevo hijo de la fábrica alemana, rueda por las carreteras, deslumbrando sentidos, dosificando su magia.

 

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