Cuando se habla de Abu Dabi, la capital de los Emiratos Árabes Unidos, es común asociar la imagen de desiertos áridos con entornos naturales hostiles, pero un aspecto vital del ecosistema local desafía esta percepción. A lo largo de su costa, se extienden vibrantes manglares que no solo embellecen el paisaje, sino que también juegan un papel crucial en la protección medioambiental y social de la región.
Gabriel Grimsditch, del Departamento de Ecosistemas Marinos y Costeros del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, señala que los manglares en Abu Dabi no son simplemente un atractivo visual; representan una serie de servicios esenciales que, de otro modo, requerirían costosas infraestructuras. Uno de sus contribuciones más significativas es la defensa costera. Estos ecosistemas, que crecen en la zona intermareal, están adaptados a las condiciones salinas y son capaces de fijar y capturar sedimentos, elevando gradualmente la línea costera. Esto se traduce en una protección natural contra el aumento del nivel del mar y la erosión, a diferencia de los muros de dique convencionales, que deben ser diseñados y mantenidos manualmente.
Un estudio reciente del PNUMA advierte que los manglares tienen la capacidad de reducir el riesgo de inundaciones para al menos 15 millones de personas en el mundo cada año, evitando pérdidas económicas que superan los 6,500 millones de dólares. Análisis realizados en Fiyi evidencian que la relación coste-beneficio de los manglares supera a la de diques marinos en un 350%.
Sin embargo, la restauración de manglares no es un proceso sencillo. Grimsditch explica que, aunque estos ecosistemas pueden recuperarse naturalmente, la velocidad de este proceso varía según las condiciones ecológicas y puede requerir entre 15 y 30 años. Mientras tanto, se enfatiza la importancia de proteger los manglares existentes, que son más efectivos que esperar a que se restauren los que han sido dañados.
En un giro optimista, el monitoreo satelital ha mostrado un crecimiento neto en la superficie global de manglares, sugiriendo que los esfuerzos de conservación están comenzando a dar resultados. Sin embargo, los peligros siguen ahí: el cambio climático, el desarrollo costero y la acuicultura, en particular el cultivo de camarones, continúan ejerciendo presión sobre estos ecosistemas. Cuando los manglares se ven amenazados, su capacidad de fijar sedimentos disminuye, lo cual aumenta el riesgo de inundaciones y erosión costera.
Más allá de su valor ecológico, los manglares también son cruciales en la lucha contra el cambio climático debido a su capacidad de almacenar carbono. En Abu Dabi, estos ecosistemas representan una vía de mitigación frente a los efectos del calentamiento global, proporcionando beneficios tanto ambientales como sociales a las comunidades locales.
Grimsditch también subraya la conexión entre la conservación de manglares y el desarrollo comunitario. En iniciativas en Kenia, los fondos provenientes de créditos de carbono están siendo utilizados para financiar proyectos de salud y educación, fortaleciendo la comunidad local y resaltando la importancia de los manglares no solo como un recurso ambiental, sino también como un motor de desarrollo social.
En otras regiones, como Costa Rica, los manglares están interrelacionados con la economía local a través del ecoturismo y la pesca. Este ecosistema es vital no solo para mantener la biodiversidad, sino también para asegurar el sustento de las comunidades costeras.
A medida que el cambio climático se convierte en una realidad palpable, la percepción sobre los manglares está evolucionando. Desde ser considerados como tierras pantanosas de escaso valor, ahora son reconocidos como infraestructuras vivas que ofrecen múltiples servicios esenciales a la sociedad. Este cambio de perspectiva destaca que, ante el aumento del nivel del mar y condiciones climáticas extremas, la naturaleza puede ofrecer soluciones efectivas y sostenibles.
Los manglares de Abu Dabi son un testimonio del valor que ofrecen incluso en un entorno desértico, demostrando que estos ecosistemas son esenciales no solo para la ecología, sino también para la supervivencia y el bienestar humano frente a los desafíos planetarios actuales.
Fuente: ONU últimas noticias

