El análisis de los millones de obras que forman parte del patrimonio cultural y artístico es un trabajo que parece imposible para el ser humano, pero no para los superordenadores. Sin embargo, antes las máquinas tienen que aprender a hacerlo.
El proyecto europeo Saint George on a Bike, coordinado por el Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) en colaboración con la Fundación Europeana, arrancó en 2019 con el objetivo de emplear el supercomputador MareNostrum4 para entrenar modelos de inteligencia artificial (IA) que ayuden a interpretar mejor el patrimonio cultural europeo, además de difundir a la ciudadanía su riqueza, valor y la importancia de conservarlo.
Se ha lanzado una campaña en un portal de ciencia ciudadana para recoger anotaciones que ayudarán a los modelos computacionales a interpretar 5.000 obras pictóricas europeas.
Para ello, el proyecto busca generar descripciones automáticas de cientos de miles de imágenes procedentes de diversos repositorios del patrimonio cultural utilizando algoritmos de procesamiento del lenguaje natural y aprendizaje profundo (deep learning en inglés).
Ahora, en una segunda fase del proyecto, los investigadores han lanzado una campaña de colaboración colectiva o crowdsourcing en Zooniverse, un portal de ciencia ciudadana, para recoger miles de anotaciones manuales que ayuden a entrenar mejor estos modelos de IA. La campaña es totalmente abierta y cualquier persona puede participar en el análisis de 5.000 obras pictóricas europeas.
Por primera vez la inteligencia artificial proporciona descripciones de imágenes del patrimonio cultural con la mayor cobertura de temas, objetos y relaciones iconográficas, teniendo en cuenta el contexto temporal de creación de las obras y las reglas de composición de épocas y escenas de la iconografía sagrada entre los siglos XII y XVIII.
“Este ambicioso proyecto interpreta por primera vez imágenes según su contexto, y busca así dotar a las máquinas de un cierto sentido común, que es una de las grandes barreras de la IA a día de hoy”, declara Joaquim Moré, investigador del BSC y experto en lingüística computacional del proyecto.
“Por ejemplo, cuando en un primer momento el sistema identifica una moto en una pintura de San Jorge del siglo XV, se corrige e identifica el objeto más plausible por la época, que es el caballo. Más adelante, esta adaptación se hará al contexto cultural. Así, en el contexto cultural japonés lo que en Europa llamaríamos un caballero, sería un samurái”, explica.
Gracias a esta iniciativa se podrán analizar mejor las pinturas, detectar imágenes o composiciones nunca antes vistas, descubrir relaciones entre sus elementos e interpretar su simbolismo, ayudando al desarrollo de iniciativas culturales y de difusión, como exposiciones virtuales con pinturas relacionadas de todo el mundo.
Aplicaciones culturales, educativas y académicas
“Nuestro proyecto permitirá un acceso rápido a información cultural que puede utilizarse no sólo para fines culturales y sociales, sino también en otros sectores como el educativo y el turístico y, posiblemente también sea de ayuda para historiadores o antropólogos”, afirma Maria-Cristina Marinescu, investigadora del BSC y coordinadora de Saint George on a Bike.
“Además –concluye–, la sociedad en general también puede beneficiarse de mejores servicios públicos, como por ejemplo una mejor accesibilidad a páginas web para las personas con discapacidad visual, narrativas que pueden exponer la injusticia social, o la integración a través del patrimonio cultural colectivo para ayudar a crear una identidad europea más tolerante”.
Desde principios de año he notado una notable transformación en mi hogar, especialmente en un aspecto que siempre me había causado un ligero malestar: la organización de mis armarios y cajones. Después de años de acumular objetos y ropa sin un sistema claro, tomé la decisión de invertir tiempo y esfuerzo en reorganizar cada espacio de almacenamiento.
El proceso comenzó con la lectura de varios libros y artículos sobre organización y métodos de orden. Inspirado por consejos de expertos, realicé una purga masiva de artículos no esenciales. Ropa que no había usado en años, utensilios de cocina duplicados y toda clase de objetos olvidados fueron cuidadosamente seleccionados y, en muchos casos, donados a organizaciones benéficas locales.
Adicionalmente, adquirí varios artículos de almacenamiento como cajas, separadores y perchas especiales, que facilitaron la tarea de clasificar y guardar posesiones de manera más eficiente. Cada artículo ahora tiene un lugar asignado, lo que no solo contribuye a un hogar más ordenado, sino que también me ha proporcionado una sensación de calma y control que antes no experimentaba.
La reorganización también ha tenido un impacto positivo en mi rutina diaria. Saber exactamente dónde están las cosas ha reducido significativamente el tiempo que solía gastar buscando objetos perdidos. Esto es particularmente evidente en la cocina, donde el uso de etiquetas y frascos transparentes ha hecho que la preparación de comidas sea más rápida y agradable.
Por otro lado, esta nueva disposición ha brindado un soplo de aire fresco a la decoración de mi hogar. Los espacios más despejados y visualmente organizados ofrecen un ambiente más acogedor y agradable para vivir.
En un mundo donde el desorden parece inevitable, mi experiencia con la reorganización ha sido reveladora. No solo he ganado espacio físico en mi hogar, sino que también he obtenido paz mental y un sentido renovado de satisfacción. Este proyecto personal de organización ha demostrado ser una inversión que ha valido cada minuto y cada esfuerzo, contribuyendo significativamente a mi bienestar general.
Diversas investigaciones ya han demostrado que los grandes cables de comunicación óptica submarinos, utilizados actualmente para transmitir multitud de datos, se pueden utilizar como sensores para vigilar la actividad sísmica y otras perturbaciones en el fondo marino. Sin embargo, las técnicas existentes suelen presentar limitaciones en cuanto a resolución espacial y sensibilidad, ya que toda la longitud de un cable –que puede abarcar miles de kilómetros– actúa como un único sensor.
Un nuevo método permite dividir los cables ópticos largos en muchos segmentos o sensores individuales capaces de registrar perturbaciones como terremotos y corrientes oceánicas.
Ahora, un grupo internacional de científicos liderados desde el National Physical Laboratory (NPL) de Reino Unido ha desarrollado un método que convierte un cable óptico largo en muchos segmentos o sensores individuales capaces de registrar perturbaciones a su alrededor. De estas forma se pueden detectar y caracterizar mejor las vibraciones sísmicas submarinas y las corrientes oceánicas, según el estudio que publican en la revista Science.
Utilizando tecnología láser y realizando mediciones interferométricas en el extremo del cable, el método consiste en aprovechar los datos que llegan de sus numerosos repetidores –utilizados para amplificar las señales ópticas– y unas fibras especiales que los conectan. “La velocidad de propagación de la luz en una fibra óptica se ve afectada, en una cantidad muy pequeña, por factores ambientales como vibraciones, variaciones de presión y temperatura, y gracias a la interferometría ultraestable, podemos detectar estos cambios extremadamente pequeños”, explica a SINC el autor principal, Giuseppe Marra del NPL, quien subraya: “Y no se requiere ninguna modificación en la infraestructura de telecomunicaciones submarina”.
Usar vía de retorno de repetidores
“Pero mientras que en aquel trabajo un cable actuaba como un único detector, en este nuevo estudio mostramos que puede actuar como un conjunto de detectores”, continúa Marra. “Lo hemos conseguido aprovechando la arquitectura de los cables modernos, que incluyen una vía de retorno en sus repetidores que nos permite ‘cortar’ el cable en secciones más pequeñas, cada una de las cuales actúa como un sensor”.
Los operadores de estas largas conexiones transoceánicas utilizan las vías de retorno para supervisar periódicamente el estado de sus amplificadores ópticos. Las comprobaciones se suelen realizar de forma programada o en caso de avería, por lo que la mayor parte del tiempo estos canales quedan inutilizados y se podrían utilizar para la función que proponen los autores.
Si esta técnica se aplicara a un gran número de cables de todo el mundo, la red global existente podría convertirse en un conjunto de miles de sensores ambientales
“Si esta nueva técnica se aplicara a un gran número de cables de todo el mundo, la red global existente podría convertirse en un gigantesco conjunto de miles de sensores ambientales para seísmos, pero también, como se muestra en este trabajo, para corrientes marinas y mareas”, destaca Marra.
Los investigadores probaron su método en un enlace submarino de fibra óptica de 5.860 km de longitud que discurre entre el Reino Unido y Canadá, con repetidores aproximadamente cada 46 km. Hicieron las pruebas con algunos de ellos y lograron detectar varios movimientos sísmicos y corrientes oceánicas a lo largo del cable.
Los investigadores han probado su técnica en un cable submarino que une Reino Unido y Canadá. El número real de repetidores (128) se ha reducido en la figura a efectos ilustrativos. / G. Marra et al./Science
En concreto, localizaron el terremoto de magnitud 7,5 que sacudió el norte de Perú –a miles de kilómetros de distancia– el 28 de noviembre de 2021, y otro de magnitud 7,3 en el mar de Flores (Indonesia) el mes siguiente, el 14 de diciembre.
“Por ahora los terremotos y las corrientes son las principales aplicaciones”, confirma el científico del NPL. “Sin embargo, aunque todavía no lo hemos demostrado, la nueva técnica podría utilizarse en los sistemas de alerta de tsunamis y, posiblemente, para cartografiar las variaciones de la temperatura del fondo marino, lo que tiene implicaciones para el calentamiento global”.
En una línea que conecta Reino Unido con Canadá se han detectado terremotos ocurridos en Perú e Indonesia, a miles de kilómetros de distancia
Los autores reconocen que otros métodos, como la detección acústica distribuida (DAS), utilizada recientemente en Canarias, también ofrecen una alta sensibilidad y resolución espacial como sensores ambientales, pero es un enfoque limitado a zonas costeras de hasta 100 km de la costa debido a la atenuación de la señal.
“El DAS funciona un poco como un radar: se lanzan pulsos láser en la fibra y se analizan las pequeñas reflexiones (debidas a las imperfecciones de la fibra), pero la señal reflejada es extremadamente baja y normalmente funciona hasta 50-80 km”, explica Marra.
“En nuestra técnica, utilizamos la luz que se propaga hacia delante y se devuelve por un camino de retorno dentro del repetidor, y esto –concluye– hace que la señal devuelta sea un orden de magnitud mayor que la del DAS, lo que nos permite alcanzar grandes distancias y tener una elevada relación señal/ruido para realizar mediciones ultraprecisas”.
Referencia: G. Marra et al. “Optical interferometry–based array of seafloor environmental sensors using a transoceanic submarine cable”. Science, 2022
No hay mejor manera de disfrutar de un domingo que preparando un plato especial que reúna a la familia y amigos alrededor de la mesa. Hoy te invito a explorar los sabores del mar con una receta clásica y exquisita: la paella de mariscos. Este plato, originario de la Comunidad Valenciana en España, es un festín de sabores y colores que deleitará a todos los paladares.
### Ingredientes
Para 4 personas necesitarás los siguientes ingredientes:
– 400 gramos de arroz bomba (arroz de grano corto)
– 1 litro de caldo de pescado (si es casero, mejor)
– 200 gramos de calamares limpios y cortados en anillas
– 200 gramos de mejillones limpios
– 200 gramos de almejas
– 200 gramos de gambas (pueden ser frescas o congeladas)
– 150 gramos de guisantes
– 1 pimiento rojo cortado en tiras
– 1 pimiento verde cortado en tiras
– 3 tomates maduros rallados
– 4 dientes de ajo picados
– 1 cebolla pequeña picada finamente
– Aceite de oliva virgen extra
– Sal al gusto
– Hebras de azafrán o una pizca de colorante (opcional)
– 1 cucharadita de pimentón dulce
– Limón (para decorar)
### Pasos a seguir
#### Paso 1: Preparar los mariscos
Comienza limpiando bien los mariscos. Los mejillones y las almejas deben estar sin arena y sin barbas. Si utilizas gambas frescas, retira la cabeza y el caparazón, aunque puedes dejarlas enteras si prefieres. Reserva todos los mariscos limpios.
#### Paso 2: Sofrito de verduras
En una paellera o sartén grande, calienta un buen chorro de aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Añade los ajos picados y la cebolla finamente picada. Sofríe hasta que estén dorados.
Añade los pimientos cortados en tiras y continúa cocinando hasta que estén tiernos. Añade los tomates rallados y una pizca de sal. Cocina a fuego medio hasta que el tomate esté bien reducido y haya perdido la mayor parte de su agua.
#### Paso 3: Incorporar el arroz
Una vez el sofrito esté listo, añade el arroz y remueve bien para que se impregne de los sabores. Cocina el arroz unos minutos hasta que se vuelva translúcido. Luego, añade el pimentón dulce y remueve rápidamente para evitar que se queme, ya que puede amargar el plato.
#### Paso 4: Añadir el caldo y el azafrán
Calienta el caldo de pescado y disuelve en él las hebras de azafrán si las estás utilizando. Vierte el caldo caliente sobre el arroz en la paellera y remueve bien para que todo se mezcle. Rectifica de sal si es necesario. A partir de este momento, no remuevas más el arroz para conseguir una textura perfecta.
#### Paso 5: Agregar los mariscos y los guisantes
Coloca los calamares y los guisantes sobre el arroz. Cocina a fuego medio-alto durante unos 10 minutos. Luego, baja el fuego y añade las gambas, los mejillones y las almejas, repartidos de manera uniforme sobre el arroz. Cocina otros 10 minutos o hasta que el arroz esté en su punto y los mariscos se abran y estén cocidos.
#### Paso 6: Reposo
Una vez el arroz esté cocido y los mariscos hayan abierto, apaga el fuego y cubre la paellera con un paño limpio. Deja reposar la paella durante unos 5 minutos para que los sabores se asienten.
#### Paso 7: Decorar y servir
Antes de servir, adorna la paella con rodajas de limón, que darán un toque de frescura al plato. Sirve caliente y acompáñalo con una buena botella de vino blanco o una refrescante sangría.
La paella de mariscos es un plato que, aunque requiere tiempo y cariño, recompensa con creces los esfuerzos en la cocina. Ideal para compartir y celebrar, será el plato estrella de tus domingos. Bon appétit!
En un giro inesperado para los viajeros veraniegos, expertos en salud pública han emitido una advertencia sobre la creciente presencia de chinches en hoteles populares. Según fuentes especializadas, se ha detectado un aumento significativo de estos insectos en alojamientos turisticos, especialmente durante la temporada alta. La razón principal es el incremento en el número de huéspedes internacionales, lo cual facilita la propagación de las chinches a través del equipaje.
Las chinches, pequeños insectos nocturnos que se alimentan de sangre humana, son conocidas por su capacidad de esconderse en lugares reducidos como los pliegues de la ropa. Además, son extremadamente difíciles de eliminar una vez que infestan un área. Los brotes de chinches pueden provocar molestias severas e incluso reacciones alérgicas en algunas personas.
Expertos en el control de plagas aconsejan a los turistas no guardar la ropa en los cajones de los hoteles. «Es preferible mantener la ropa en maletas selladas y elevarlas sobre superficies como sillas o estantes metálicos», afirmó Mariano López, un técnico especializado en control de plagas. También sugieren inspeccionar el colchón y las sábanas en busca de manchas oscuras o insectos pequeños, signos reveladores de la presencia de chinches.
El problema no es exclusivo de hoteles económicos; incluso los establecimientos de lujo no están exentos de este riesgo. «Las chinches no discriminan según la categoría del hotel. Hemos encontrado brotes tanto en moteles baratos como en complejos de cinco estrellas», agregó López.
Las redes sociales y las plataformas de reseñas en línea han comenzado a inundarse de comentarios y advertencias de turistas afectados. Esta situación ha obligado a algunos hoteles a intensificar sus medidas de higiene y a contratar servicios profesionales para erradicar cualquier infestación.
Viajar informados y tomar precauciones puede hacer la diferencia entre unas vacaciones relajantes y una experiencia perturbadora. La próxima vez que te hospedes en un hotel, sigue estas recomendaciones y evita convertirte en un blanco fácil para las molestas chinches.
La teleportación cuántica permite transferir información cuántica (cúbits o bits cuánticos) de un lugar a otro, por lo que tiene aplicaciones potenciales muy importantes en las comunicaciones seguras, la computación cuántica y el desarrollo de la próxima generación de internet.
Las demostraciones experimentales de este efecto, detrás del que está el extraño entrelazamiento cuántico (que ‘conecta’ de forma cuántica dos partículas alejadas), hasta ahora solo se habían realizado entre dos nodos adyacentes en una red, pero investigadores del instituto neerlandés QuTech lo han conseguido entre dos que no lo están.
“Nuestro trabajo demuestra por primera vez la teleportación de información cuántica en una red, entre nodos que no están conectados directamente”, afirma Ronald Hanson del QuTech.
El avance, publicado en la revista Nature, representa un paso importante hacia la futura internet cuántica, según los autores, que lo han logrado gracias a enlaces cuánticos establecidos en una red rudimentaria con tres nodos: Alice, Bob y Charlie, conectados en línea por fibras ópticas y una conexión directa entre los que son ‘vecinos’: Alice y Bob por una parte, y Bob y Charlie por otra. Pero en este sistema Alice y Charlie no son vecinos.
“Vecinos en una red cuántica significa que tienen una conexión de fibra directa, y que pueden crear entrelazamiento directamente, es decir, sin necesidad de otro nodo. En este caso, el que sean o no vecinos no tiene que ver con la distancia, sino con la conectividad, cómo está organizada la red”, explica Hanson, que subraya: “Nuestro trabajo demuestra por primera vez la teleportación de información cuántica en una red, entre nodos que no están conectados directamente”.
Para entender el experimento conviene recordar que el envío de cúbits entre los procesadores que conforman estas redes cuánticas no es nada fácil. Una posibilidad es mandar bits cuánticos mediante partículas de luz, pero, debido a las inevitables pérdidas en los cables de fibra de vidrio, sobre todo en las largas distancias, es muy probable que no lleguen a su destino. La pérdida de una partícula de luz significa que la información cuántica se pierda irremediablemente.
Sin embargo, la teleportación ofrece una forma mejor de enviar información cuántica. Su protocolo de actuación recuerda al teletransporte de las películas de ciencia ficción: el cúbit desaparece en el lado del emisor y aparece en el lado del receptor. Como no atraviesa el espacio intermedio, no se puede perder, algo crucial en la internet cuántica del futuro.
“La característica clave de la teleportación es que permite la transferencia fiable de información cuántica (cúbits) entre nodos, una rutina clave que en una futura internet cuántica ocurrirá todo el tiempo. Como con la teleportación la información cuántica no viaja por el espacio, tampoco se ve perturbada por éste. Esto es muy importante porque la información cuántica no puede copiarse, por lo que si se pierde en la transmisión se pierde para siempre”.
Para poder teletransportar o teleportar los cúbits se necesitan varios ingredientes: un enlace cuántico entrelazado entre el emisor y el receptor, un método fiable para leer los procesadores cuánticos y la capacidad de almacenar estos bits cuánticos temporalmente.
Investigaciones anteriores en QuTech, una colaboración entre la Universidad Tecnológica de Delft y la Organización Holandesa para la Investigación Científica Aplicada (TNO), ya habían demostrado que es posible transferir cúbits entre dos nodos vecinos. La novedad ahora es lograrlo por primera vez entre dos que no lo son, es decir, a través de una red, de momento rudimentaria.
En concreto, han teleportado bits cuánticos de Charlie a Alice, con la ayuda de Bob, el nodo intermedio. Los tres operan mediante una especie de impureza de diamante llamada centro nitrógeno-vacante (NV center).
La teleportación consta de tres pasos. En primer lugar, hay que preparar el ‘teleportador’, lo que significa que hay que crear un estado entrelazado entre Alice y Charlie. Estos no tienen una conexión física directa, pero ambos están conectados directamente con Bob. Entonces Alice y Bob crean un estado entrelazado entre sus procesadores, Bob almacena su parte del estado entrelazado y luego se entrelaza también con Charlie.
Después se realiza una especie de ‘juego de manos’ de mecánica cuántica: mediante una medición especial en su procesador, Bob ‘envía’ el entrelazamiento, de tal forma que Alice y Charlie quedan entrelazados y el teleportador listo para operar.
La segunda etapa es producir el ‘mensaje’, el cúbit, que se va a teletransportar. Puede ser, por ejemplo, un 1, un 0 o varios valores intermedios. Charlie prepara esta información cuántica. Para demostrar que la teleportación funciona de forma genérica, los investigadores repitieron todo el experimento para diversos valores de bits cuánticos.
El tercer paso es la teleportación real de Charlie a Alice. Para ello, Charlie realiza una medición conjunta con el mensaje en su procesador cuántico y en su mitad del estado entrelazado (Alice tiene la otra mitad). Lo que ocurre entonces es algo que solo es posible en el mundo cuántico: como resultado de esta medición, la información desaparece en el lado de Charlie y aparece inmediatamente en el lado de Alice.
Se podría pensar que así se completa el proceso, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, el cúbit se ha encriptado al ser transferido. La clave está determinada por el resultado de la medición de Charlie, que lo manda a Alice para, a su vez, efectuar la operación cuántica correspondiente y descifrar el bit cuántico.
Esto se puede realizar, por ejemplo, mediante un ‘volteo’ de bits»: el 0 se convierte en 1 y el 1 en 0. Después de que Alice haya efectuado la operación correcta, la información cuántica ya es apta para su uso posterior. El teletransporte ha tenido éxito.
Las investigaciones futuras del equipo se centrarán en invertir los pasos uno y dos del protocolo para optimizarlo y ampliar sus posibilidades. En cualquier caso, los autores consideran que el intercambio de información entre nodos no conectados que han demostrado ya representa un paso importante hacia la construcción de una red cuántica que se comunique mediante la teleportación cuántica.
Sin embargo, la teleportación completa en una red cuántica todavía queda lejos, según valoran en otro artículo de Nature los investigadores Oliver Slattery (del instituto NIST de EE.UU.) y Yong-Su Kim (KIST, de Corea del Sur). Estos autores explican que se necesitarán más mejoras en varias características del sistema para permitir múltiples rondas de teleportación y producir redes cuánticas a gran escala.
Carlos Sabín, investigador en el Instituto de Física Fundamental del CSIC, también ha valorado este estudio para SMC España: “Podría interpretarse como un primer paso (muy preliminar) hacia una red cuántica de comunicaciones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la gran dificultad experimental hace que la calidad de la transmisión de información sea todavía muy baja. Esto se puede medir calculando la llamada ‘fidelidad’ del estado transmitido, es decir, el parecido entre el estado final real del cúbit y el estado que queríamos transmitir”.
“Idealmente, esa fidelidad debería ser del 100 %. Si está por encima del 66,6 % sabemos que el proceso es imposible sin usar física cuántica. En el experimento se consigue en promedio una fidelidad del 70 %, pero en algunos estados cae hasta el 65 %. Esto es suficiente para demostrar que el proceso es cuántico (al menos, en promedio), pero obviamente todavía muy lejos de cualquier posible aplicación tecnológica, ya que el estado que se obtiene es un 30 % distinto del original. Queda mucho trabajo por delante para mejorar esos porcentajes y poder extender el experimento a nodos más alejados en la red”.
Miguel Ángel Martín-Delgado, catedrático de Física Teórica en la Universidad Complutense de Madrid y coordinador de QUITEMAD (Quantum Information Technologies Madrid) añade: “Utilizando cúbits de spin (unidades de información cuántica) insertados en diamantes y conectados por enlaces de fibra óptica, el equipo ha conseguido teleportar estados garantizando su carácter cuántico y con una gran eficiencia. Ha introducido muchas mejoras técnicas que esperan sean reutilizables en otras plataformas cuánticas, pero se echa de menos más información sobre el rango de distancias entre los nodos”.
“Es un avance necesario –concluye–, pero todavía no suficiente para recorrer todas esas posibilidades que se nos abren cuando consigamos dominar aún más la teleportación cuántica de forma práctica y rutinaria, y en particular, lograr teleportar a distancias suficientemente grandes”.
En un esfuerzo por promover la sostenibilidad y la creatividad, surge una innovadora idea DIY para reutilizar los botones que a menudo terminan en la basura. Esta propuesta no solo busca reducir el desperdicio, sino también aportar un toque de originalidad y encanto a los hogares.
Los botones, esos pequeños objetos que a menudo pasan desapercibidos, pueden ser transformados en diversos proyectos artesanales que van desde la decoración del hogar hasta accesorios de moda. La propuesta principal es convertir estos botones en coloridos y únicos portavasos. Para llevar a cabo esta idea, solo se necesita una base de fieltro, pegamento resistente y, por supuesto, una colección de botones variados.
El proceso es sencillo y accesible para todas las edades. Se recorta el fieltro en la forma deseada, ya sea circular, cuadrada o de cualquier otra figura creativa. Luego, se pega cada botón cuidadosamente sobre la base de fieltro, asegurándose de cubrir toda la superficie. El resultado final es un portavasos completamente original y funcional, que no solo embellece cualquier mesa, sino que también da una segunda vida a esos botones olvidados.
Pero esto no acaba aquí. Los botones pueden ser empleados en muchas otras creaciones artesanales. Por ejemplo, se pueden elaborar cuadros decorativos pegando los botones sobre un lienzo para formar imágenes o patrones abstractos. Otra idea es confeccionar broches o collares únicos, utilizando botones de distintos tamaños y colores para crear piezas de joyería personalizadas.
Además de su valor decorativo, este tipo de proyectos también promueven un enfoque más consciente y ecológico hacia el consumo. En lugar de desechar botones viejos, se anima a las personas a ver estos pequeños objetos como recursos creativos. Este enfoque no solo ayuda a reducir la cantidad de residuos generados, sino que también fomenta la creatividad y la expresión personal.
Este tipo de iniciativas está ganando popularidad en comunidades de todo el mundo, incentivadas por el auge de movimientos como el zero waste y el upcycling. A medida que más personas se suman a estas prácticas, se espera que la tendencia continúe creciendo, aportando múltiples beneficios tanto para el medio ambiente como para quienes participan en estas actividades.
En definitiva, la reutilización de botones es una manera efectiva y divertida de contribuir al cuidado del planeta, mientras se desarrollan habilidades manuales y se crean piezas únicas y memorables. Así que, antes de tirar esos botones sobrantes, es hora de darles una segunda vida llena de posibilidades.
Miguel Eladio López Alegría, conocido en el mundo aeroespacial como Mike L-A, nació en Madrid hace 64 años. “Mi sangre es española y también mi corazón, pero me he criado en Estados Unidos y soy muy fiel al país”, comenta este condecorado astronauta de la NASA, quien en 2007 fue el comandante de la Estación Espacial Internacional (ISS).
Este mes de abril, López Alegría ha vuelto al mando con Axiom-1, la primera misión completamente privada a la ISS, organizada por la compañía Axiom Space, en la que también han participado tres empresarios filántropos.
Al preguntarle si ha visto cambios en la ISS desde su última visita hace casi 15 años, respondió: “Sí, mucho. En mi época estaba más en construcción. Desde entonces han añadido varios módulos, tanto en el segmento ruso como en el americano. Ahora es todo mucho más grande, más amplio. Además, es bastante más complejo, con más cables, ordenadores y experimentos. Se parece mucho a un laboratorio”.
Uno de los experimentos más interesantes ha sido el de la holoportación, desarrollado por el canadiense Mark Pathy en colaboración con Microsoft. Este experimento utilizó gafas de realidad virtual para permitir interacciones bidireccionales entre la Estación y la Tierra. “Esto tiene su importancia, porque, por ejemplo, se puede aplicar en tratamientos médicos a larga distancia”, explicó López Alegría.
Sobre el trabajo del israelí Eytan Stibbe, el astronauta señaló que fabricó lentes utilizando un fluido polimérico en un entorno de microgravedad, permitiendo crear lentes de diversos grosores y calibres. Esto podría revolucionar la fabricación de telescopios y microscopios en el espacio.
El estadounidense Larry Connor, colaborando con la Clínica Mayo, realizó experimentos con células madre para estudiar los efectos del envejecimiento celular en ausencia de gravedad. “Los resultados todavía no se saben, pero fue un trabajo muy intenso”, indicó López Alegría.
Aunque cada miembro de la misión pagó 55 millones de dólares, según algunos medios, para poder ir, López Alegría aclaró que estos precios no están actualizados y que su misión no era turismo espacial. Indicó que los miembros de la misión tenían la intención de contribuir a la ciencia, lo cual es un indicativo positivo para el futuro de la exploración científica en el espacio por parte de personas no profesionales.
La relación con los otros tripulantes de la ISS, incluidos los rusos, fue buena. “Los políticos se pueden meter unos con otros en Twitter o donde sea, pero a nivel de los trabajadores todo ha ido bien”, comentó López Alegría.
El retorno de la misión se retrasó debido a malas condiciones meteorológicas en Florida. Este tiempo adicional permitió a la tripulación disfrutar más de la experiencia espacial y equilibrar trabajo con ocio.
Personalmente, López Alegría destacó que el mejor momento de la misión fue ver a sus compañeros experimentar la vista de la Tierra por primera vez desde el espacio. El peor momento, según él, tuvo que ver con “una experiencia en el aseo”.
Sobre el balance de Ax-1, López Alegría afirmó: “Yo creo que ha sido un éxito. Hemos aprendido mucho. Es un primer paso, y los primeros pasos siempre son los más difíciles”.
Axiom-2 está prevista para lanzarse en aproximadamente un año, con Peggy Whitson como comandante, una astronauta con el récord de permanencia en el espacio entre los estadounidenses.
El objetivo final de Axiom Space es construir la primera estación espacial comercial. Estos primeros vuelos privados son pasos hacia esa meta, y según López Alegría, los módulos ya están en construcción en Italia.
El modelo de negocio de Axiom Space incluye ingresos de instituciones científicas y tecnológicas tanto públicas como privadas. Además, la empresa fue seleccionada junto a Collins Aerospace por la NASA para desarrollar trajes espaciales para la ISS y la Luna.
En cuanto a consejos para los jóvenes, López Alegría afirma: “Uno tiene que perseguir sus sueños, porque así van a tener más éxito y les va a gustar más la vida. La dificultad en ser seleccionado como astronauta sigue siendo muy alta, pero ahora hay otras vías para llegar al espacio. Poco a poco se está produciendo una democratización del espacio”.
La reconocida cadena de supermercados Carrefour ha lanzado al mercado una vajilla reutilizable diseñada especialmente para niños, prometiendo durar toda una vida. Este nuevo producto busca proporcionar a las familias una alternativa ecoamigable y práctica frente al uso de los platos desechables, contribuyendo así a la reducción de residuos plásticos.
Fabricada con materiales altamente resistentes y libres de componentes tóxicos, la vajilla incluye platos, vasos y cubiertos que pueden soportar el desgaste del uso diario sin comprometer su integridad ni seguridad. Además, su diseño colorido y funcional está pensado para captar la atención de los más pequeños de la casa, haciendo de la hora de la comida un momento lúdico y agradable.
El equipo de desarrollo de Carrefour trabajó en colaboración con expertos en sostenibilidad y salud infantil para asegurar que cada pieza cumpla con los estándares más estrictos de calidad y seguridad. Los productos no contienen BPA ni otras sustancias químicas nocivas, y su durabilidad evita la necesidad de reemplazos frecuentes, lo que se traduce en un ahorro a largo plazo para las familias.
Este lanzamiento se enmarca dentro de la campaña «Futuro Sostenible» de la empresa, que busca promover prácticas de consumo responsable entre sus clientes. Carrefour ha instalado puntos informativos en sus principales tiendas para educar a los consumidores sobre los beneficios de la reutilización y el impacto positivo que ésta puede tener sobre el medio ambiente.
El público ha recibido con entusiasmo esta nueva iniciativa, destacando la relación entre calidad y precio de la vajilla. Muchos padres consideran que esta opción no solo es beneficiosa para el entorno, sino que también representa una oportunidad educativa para inculcar valores sostenibles a sus hijos desde una edad temprana.
La compañía tiene previsto expandir esta línea de productos reutilizables, incluyendo opciones para diferentes etapas del crecimiento infantil. Carrefour reafirma así su compromiso con la innovación y la responsabilidad social, posicionándose como un líder en la adopción de prácticas comerciales ecoamigables.
Aunque la vajilla reutilizable para niños apenas ha comenzado a llegar a los estantes de las tiendas Carrefour, la expectativa es que se convierta en un artículo esencial para las familias y marque tendencia en el mercado. Clientes y expertos esperan que este tipo de iniciativas se multipliquen, incentivando a otras empresas a seguir el ejemplo de Carrefour en su dedicación a la sostenibilidad y el bienestar de las futuras generaciones.
Este año el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica ha recaído en cuatro investigadores expertos en inteligencia artificial: Geoffrey Hinton, Yann LeCun, Yoshua Bengio y Demis Hassabis.
Hinton, LeCun y Bengio son considerados los padres de una técnica esencial de la inteligencia artificial, el deep learning o aprendizaje profundo, basado en el uso de redes neuronales para el reconocimiento de voz, la visión por ordenador y el procesamiento del lenguaje natural. Las redes neuronales desarrolladas por los premiados pretenden imitar el funcionamiento del cerebro humano mediante algoritmos, que convierten el proceso biológico del aprendizaje en secuencias matemáticas. Se trata de que la máquina aprenda de su propia experiencia. Con esta tecnología se han logrado avances en campos tan diversos como la percepción de objetos y la traducción automática.
En 1986, Hinton inventó los algoritmos de retropropagación, fundamentales para el entrenamiento de redes neuronales. Con ellos, en 2012 consiguió crear una red neuronal convolucional llamada AlexNet, compuesta por 650 000 neuronas y entrenada con 1,2 millones de imágenes, que registró tan solo un 26 % de errores en el reconocimiento de objetos y redujo a la mitad el porcentaje de sistemas anteriores. Ha aportado otras contribuciones a las redes neuronales artificiales y su entrenamiento, como la cocreación de la máquina de Boltzmann, la máquina de Helmholtz y el llamado producto de expertos. En 2021 publicó en la plataforma de preprints arXiv un documento en el que presentó GLOM, un innovador proyecto, aún teórico, que supone un nuevo modelo vectorial para procesar y representar la información visual en una red neuronal, que aún está en fase de desarrollo.
En cuanto a LeCun, hizo aportaciones al desarrollo de los algoritmos de retropropagación que Hinton había inventado y en 1989 creó LeNet-5, un sistema de reconocimiento de caracteres escritos en cheques bancarios, que supuso un gran avance para la tecnología de reconocimiento óptico de caracteres. Después contribuyó al desarrollo de la tecnología DjVu de compresión de imágenes, utilizada por cientos de sitios web y millones de usuarios para acceder a documentos escaneados en internet. También ha trabajado en métodos de aprendizaje profundo para el reconocimiento de documentos, la interacción humano-computadora y el reconocimiento de voz.
A su vez, Bengio ha hecho contribuciones clave en modelos probabilísticos de secuencias, utilizados también para el reconocimiento de voz y de escritura y en aprendizaje no supervisado. Actualmente, estudia algoritmos más eficientes en representaciones de datos, extrayendo reconocimiento de patrones y también permitiendo el entendimiento de relaciones más complejas y conceptos de alto nivel. Hinton, LeCun y Bengio ya fueron reconocidos en 2018 con el Premio Turing, al que muchos consideran el ‘Nobel de la computación’.
Por su parte, Hassabis es CEO y cofundador de DeepMind, una de las mayores compañías de investigación en inteligencia artificial del mundo, creada en 2011 y adquirida en 2014 por Google. Con DeepMind este empresario británico ha creado un modelo de red neuronal que combina las capacidades de una red neuronal artificial con la potencia algorítmica de un ordenador programable. La compañía de Hassabis ha unido los progresos hechos en machine learning con los procesos de deep learning y el llamado aprendizaje de refuerzo para crear un nuevo campo de aprendizaje por refuerzo profundo, un sistema de inteligencia artificial que abre la puerta a múltiples aplicaciones en el estudio de numerosas disciplinas científicas. En 2021 el equipo de DeepMind logró predecir, con un grado muy elevado de exactitud, la estructura de más de 350.000 proteínas humanas (el 44 % de todas las conocidas). Los datos fueron puestos a disposición de todos los laboratorios del mundo en el AlphaFold Protein Structure Database y el logro fue destacado por la revista Science como descubrimiento científico de ese año.
“Es para mí un gran honor recibir el prestigioso Premio Princesa de Asturias junto con algunos de mis brillantes colegas científicos, y en nombre de mi increíble equipo, quienes han ayudado a mejorar la vida de las personas y a aumentar nuestra comprensión del mundo a través de la invención de estas nuevas tecnologías innovadoras”, ha señalado Hassabis tras conocer que había sido uno de los galardonados.