El comercio de elementos de tierras raras en la Unión Europea experimentó un notable crecimiento en 2025, tras un descenso considerable en 2024. Las importaciones aumentaron un 17,1%, alcanzando las 15 100 toneladas, mientras que las exportaciones crecieron un 21,1%, totalizando 6 700 toneladas. Este resurgimiento no solo se refleja en las cantidades, sino también en el valor económico: el importe de los elementos de tierras raras importados creció un 23,2%, llegando a 124,9 millones de euros, y el valor de las exportaciones se incrementó un 29,9%, sumando 124,7 millones de euros.
Los elementos de tierras raras consisten en un grupo de 17 metales especializados que presentan un alto riesgo de suministro y una importancia económica significativa. Se utilizan en diversas aplicaciones tecnológicas avanzadas que van desde dispositivos cotidianos como teléfonos móviles y computadoras, hasta tecnologías médicas de última generación.
En cuanto a la procedencia de estos minerales, China se consolidó como el principal proveedor, representando el 46,8% del total de las importaciones, equivalente a 7 100 toneladas. Rusia ocupó el segundo lugar con un 25,9% (3 900 toneladas), mientras que Malasia aportó un 23,1% (3 500 toneladas). Japón y Estados Unidos completaron la lista con porcentajes de 1,6% y 0,9%, respectivamente.
Este panorama refleja no solo la reactivación del comercio de elementos de tierras raras, sino también la dependencia de la Unión Europea de ciertos proveedores, en especial China, lo que podría tener implicaciones estratégicas en el ámbito económico y político.

