Un nuevo informe de la ONU destaca el alarmante impacto de la caída de la ayuda internacional en la lucha contra el VIH, con énfasis en la significativa reducción de los fondos provenientes de Estados Unidos. Esta disminución está generando un debilitamiento en los sistemas de prevención y en el acceso a tratamientos, lo que podría desencadenar un resurgimiento de la epidemia en los países más vulnerables.
La falta de financiación ha provocado que programas fundamentales, como los destinados a la distribución de preservativos, hayan experimentado recortes drásticos de hasta el 90%. Además, el uso del tratamiento preventivo conocido como PrEP ha disminuido un 38% entre 2024 y 2025 en 62 naciones que han reportado sus datos a ONUSIDA, la agencia de las Naciones Unidas encargada de combatir el virus.
Winnie Byanyima, directora de ONUSIDA, advierte que esta situación representa «la perturbación más grave» en la respuesta global al VIH desde que se inició la lucha contra la enfermedad. El informe apunta a que la reducción de financiación, junto con la creciente criminalización de las poblaciones más marginadas, ha generado un contexto de crisis que podría acentuar el riesgo de interrupción de tratamientos y, en consecuencia, aumentar las muertes relacionadas con el sida.
Cada semana, aproximadamente 3,000 adolescentes y mujeres jóvenes contraen el VIH en África subsahariana. Esta cifra resalta las dificultades que aún enfrentan las poblaciones más expuestas a la transmisión del virus. La situación es particularmente alarmante, ya que a pesar de los avances significativos en la lucha contra el sida en los últimos años, los recientes recortes ponen en peligro la sostenibilidad de estos logros.
En la última década, las muertes ligadas al sida han disminuido un 56%, y el acceso a tratamientos antirretrovirales ha aumentado, alcanzando al 78% de las personas que viven con VIH. Sin embargo, alrededor de nueve millones de personas aún no reciben tratamiento, y una gran parte de los progresos se ha mantenido gracias a la financiación internacional. En ciertos casos, como en África occidental y central, más del 90% del financiamiento proviene de fuentes externas.
A pesar de esta dependencia, hay señales de cambio. La proporción de recursos nacionales destinados a combatir el VIH ha crecido del 28% en 2010 al 52% en 2024, y más de 54 países se han comprometido a aumentar su financiación nacional desde enero de 2025. Sin embargo, muchos de estos países enfrentan una crisis de la deuda que limita su capacidad para invertir en salud.
El próximo 22 y 23 de junio, la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrará una reunión de alto nivel para discutir una nueva declaración política sobre el VIH. Este encuentro se considera crucial para establecer un plan de acción que ayude a poner fin al sida como amenaza para la salud pública antes de 2030. Winnie Byanyima advierte: «Si no actuamos, corremos el riesgo de aniquilar décadas de progreso duramente ganado».
Fuente: ONU noticias Salud

